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1* Presentación.
El éxito en la convocatoria de los dos primeros concursos y la calidad de la documentación presentada por las ciudades, la cual permite conocer de primera mano las tendencias en América Latina sobre incorporación del enfoque de equidad de género en la gestión local, motivaron que las instancias organizadoras considerasen pertinente lanzar un tercer concurso en el año 2002, con el mismo nombre del segundo.
Dado el carácter regional de esta iniciativa, se creyó indispensable poner énfasis en la difusión de la convocatoria y bases del concurso, lo cual planteó la necesidad de producir materiales en los tres idiomas mas usados en la región, a saber, español, portugués e inglés y cubrir todos los medios de comunicación posibles incluyendo la radio y los cibernéticos. De esta manera quedó establecida la necesidad de buscar apoyos financieros mayores.
En este sentido, PGU-ALC, entabló contactó con el Ayuntamiento de Gijón y recibió apoyo del mismo para poder llevar a cabo el Tercer Concurso.
Después de un proceso de organización para establecer la convocatoria y las bases, el Concurso fue lanzado internacionalmente el 27 de septiembre de 2002 en Santo Domingo, República Dominicana en el marco del encuentro mundial sobre "Las Mujeres en el Gobierno Local y la Toma de Decisiones: En dónde estamos y a dónde queremos llegar" organizado por la Task Force sobre Mujeres y Gobiernos Locales de la Unión Internacional de Autoridades Locales- IULA.
Tras el lanzamiento de la convocatoria se presentaron 35 candidaturas de 12 países de la zona, las cuales fueron sometidas a un proceso de estudio y selección. Los resultados fueron los siguientes:
- Tres experiencias premiadas: Rosario, Argentina; Asunción, Paraguay; Cuenca, Ecuador.
- Tres menciones especiales: Sao José Do Rio Preto, Brasil; Delegación Iztacalco, México Distrito Federal; Instituto de Formación Femenina Integral IFFI, Cochabamba, Bolivia.
- Tres menciones: Colta, Ecuador; Tibasosa, Colombia.
La ceremonia de premiación se llevó a cabo en marzo de 2003, en la ciudad de San Salvador, El Salvador. Posteriormente, se han llevado a cabo una serie de actividades fundamentales dentro del marco del Concurso. Entre las cuales están las siguientes:
- Intercambio.
Uno de los principales objetivos del concurso es generar intercambios de experiencias y conocimientos entre las ciudades participantes del mismo. Cabe destacar que esta actividad se produce entre las protagonistas de las iniciativas concursantes, siendo ellas las protagonistas, sin mediación de instancias ni personal especializado en los temas de gestión local con perspectiva de equidad de género.
Para dar racionalidad a los intercambios, las instancias organizadoras del Concurso formularon y pusieron a disposición de las ciudades ganadoras, un Reglamento de Uso del Fondo de Intercambio. También se les hizo llegar un esquema de informe de misión a fin de que quienes se benefician como visitantes y anfitrionas, puedan hacer una mínima sistematización de su experiencia.
Como resultado se realizaron 15 misiones y la experiencia se convierte en una escuela e instrumento promotor de la gestión urbana, la ciudadanía y la solidaridad entre comunidades locales y municipios que es necesario acompañar y fortalecer a futuro.
- Exposición gráfica.
Como parte del Concurso, se contempla la implementación de varios eventos y productos. Entre ellos se contempla una Exposición Gráfica Itinerante, en la cual se difunden material gráfico que las propias ciudades diseñaron para dar a conocer su experiencia al gran público local e internacional. La exposición gráfica se compone de 27 láminas y, hasta noviembre de 2003, se ha expuesto en cinco ocasiones en la región de América Latina y El Caribe.
- Grupo de Trabajo de Ciudades Promotoras de la Equidad entre Mujeres y Hombres. (GT- Equidad).
El grupo surge como una iniciativa cuyo objetivo es buscar una mayor integración y participación de las mujeres en los gobiernos locales en procura de profundizar la democracia y garantizar la gobernabilidad.
El evento de lanzamiento del GT- Equidad tuvo lugar en Quito, Ecuador, en octubre del 2003, con la presencia de 21 ciudades, de 10 países de la región y 63 participantes que representaban a organismos locales, nacionales e internacionales interesados en impulsar la equidad de género en las ciudades.
Dentro del Plan de Trabajo del GT-Equidad se contempla una serie de acciones para el 2004, como por ejemplo:
- Diagnósticos de la situación de las mujeres y relaciones de género en varias ciudades.
- Tres proyectos regionales sobre "Ciudadanía, Equidad de Género y Gestión Local".
- Veeduría y Rendición de Cuentas.
- Políticas Municipales con Equidad de Género.
- Publicación o Cuaderno de Trabajo.
Con el objeto de dar a conocer las principales experiencias presentadas al III Concurso, el proyecto previó entre los materiales de difusión, la producción de un número dentro de la serie Cuadernos de Trabajo, del Programa de Gestión Urbana. La idea es publicar el pensamiento directo de las actoras locales, pues allí radica la fuerza innovadora de la gestión local con perspectiva de equidad de género.
- Difusión y Comunicación.
La estrategia de comunicación del Concurso ha implicado establecer una comunicación directa, permanente, detallada y específica según cada destinatario/a.
El III Concurso ha merecido la atención de medios de comunicación radiales, televisivos e impresos. Además, en las diferentes ciudades ganadoras del III Concurso las protagonistas de las experiencias se encargaron de difundir por diversos medios, sobre todo escritos, el Concurso en el que participaron y el premio del que fueron objeto.
- Eventos públicos.
Se han aprovechado eventos públicos nacionales e internacionales para entregar la convocatoria y bases del III Concurso. Y aprovechando la propaganda hecha en el Foro Mundial Urbano de Nairobi, Kenia, se ha logrado interesar a la región asiática para realizar un Concurso similar que está en curso y cuya premiación se realizará en marzo de 2004.
Como conclusión se puede decir que el Grupo de Trabajo o Grupo Regional Temático de "Ciudades que promueven la equidad entre mujeres y hombres" constituye una respuesta al interés de un conjunto de ciudades e instituciones a nivel regional, preocupadas por profundizar en la inclusión del enfoque de equidad de género en la gestión de las ciudades.
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2* Método.
Participantes
Los datos utilizados provienen de una encuesta sobre las condiciones de vida en los campos de refugiados de Jordania. Es una encuesta transversal de unos 3100 hogares seleccionados aleatoriamente de 12 campos de refugiados. Los hogares fueros seleccionados de un marco de referencia proporcionado por el Departamento de Estadística de Jordania, y actualizado utilizando mapas detallados del Departamento de Asuntos Palestinos. Un total de 2590 hogares fueron entrevistados con éxito, con una tasa global de respuesta del 95%.
La muestra original fue reducida a causa de los criterios de elegibilidad utilizados para contestar preguntas de violencia doméstica: casado/a en la actualidad, viviendo con la pareja, y privacidad durante la entrevista. De la muestra total de 801 encuestados, 395 (262 mujeres y 133 hombres) fueron incluidos en el estudio. Hay una notable similitud entre nuestra muestra y la original en términos de características socio-demográficas. Sin embargo, la muestra seleccionada es un poco más joven (edad media = 37,5) que la original (edad media = 40), y incluye encuestados con una educación ligeramente mejor (media de años de escolarización: 8,6 contra 7,9). Ver la Tabla 1 para un resumen de las características principales de la muestra.
Procedimiento
La información fue recolectada a través de entrevistas cara a cara llevadas a cabo por el personal local formado específicamente para este estudio. Las entrevistas personales fueron realizadas por equipos de trabajo de campo, cada uno formado por cuatro entrevistadoras y un supervisor. La organización investigadora de Oslo, Fafo, en colaboración con la Universidad Yarmouk en Jordania, supervisaron el trabajo de campo, que tuvo lugar en primavera y verano de 1999. El instrumento consistía en tres cuestionarios: uno para el hogar, otro para una persona mayor de 15 años elegida al azar de cada hogar, y; una tercera, para las mujeres casadas. La información, en lo que respecta al maltrato hacia la mujer, fue obtenida de personas elegidas al azar (cuestionario personal). Solo una persona de 15 años o mayor fue elegida al azar de cada hogar y se le preguntó si ella/él estaba casado/a y si en la actualidad vivía con su pareja. Si ninguna otra persona estaba presente durante la entrevista, aquellas personas que respondieron afirmativamente a estas dos preguntas previas se les hicieron preguntas sobre experiencias de violencia con su pareja (IPV). Todos los entrevistados fueron informados sobre el objetivo de este estudio, y el consentimiento fue obtenido verbalmente antes de cada entrevista. El estudio siguió las directrices éticas de WHO con particular atención a la privacidad y seguridad de los entrevistados (WHO 2003), y el protocolo del estudio fue revisado y aprobado por un comité local en la Universidad Yarmouk. Detalles de los procedimientos de campo seguidos en este estudio así como la consideración de la calidad de la información están descritos en otro lugar (Khawaja and Tiltness 2001).
Medidas
Variable dependiente
En este estudio, se preguntó a hombres y mujeres sobre si sería aceptable para un marido pegar a su mujer si: (1) "contesta" o le habla de una manera hostil, (2) deliberadamente desobedece lo que el marido le pide, (3) se comporta de una manera que a él no le gusta en casa o en público, (4) no tiene preparada la comida adecuadamente o a tiempo, (5) no hace las tareas del hogar apropiadamente, (6) sale en público sin ser acompañada, (7) no respeta a su familia, (8) no cuida bien de los niños (por ejemplo, la forma en la que el marido piensa que debería hacerlo). Las respuestas a cada una de estas preguntas fueron codificadas como "si","a veces", o "no". Para el análisis, combinamos las primeras dos categorías para denotar la "aceptabilidad" del maltrato hacia la mujer por el entrevistado.
Variables independientes.
Nuestra principal variable independiente era si la mujer fue alguna vez golpeada por su marido (= 1) o en caso negativo (= 0). A las mujeres se les preguntó si habían sido víctimas y a los hombres si alguna vez había cometido maltrato hacia su mujer. Algunas otras variables relativas al nivel socioeconómico del hogar y de la mujer fueron examinadas. La educación de la mujer, participación en la mano de obra (dentro o fuera de la mano de obra) , la autonomía de la mujer, edad a la hora del matrimonio y edad actual; además de los ingresos del hogar fueron registrados y estudiados en relación a las actitudes de hombres y mujeres con respecto al maltrato hacia la mujer.
El nivel de educación de las mujeres fue medido por tres categorías: elemental o menos, preparatoria, o secundaria o superior. La actividad de mano de obra fue medida de acuerdo a las directrices de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (Hussmanns et al. 1992). Los entrevistados fueron clasificados en dos categorías posibles distinguiendo los participantes en la mano de obra (= 1) de los que no lo eran (= 0). El ingreso del hogar fue medido usando la renta anual disponible en dinares jordanos (JD) y agrupado en cuartiles. Dado al tamaño de la muestra, y un examen preliminar de la información, las cuatro categorías se dicotomizaron en niveles "bajos" y "altos" de la renta del hogar para su análisis. La edad fue agrupada en tramos de 15 años (15-29, 30-44,45 y mayor). La edad en el matrimonio fue también agrupado en tres categorías (menos de 19, 20-23, 24 y mayor).
La autonomía de las mujeres fue medida utilizando un instrumento que incluye nueve preguntas, las cuales intentaban obtener la opinión de los entrevistados sobre la aceptabilidad de que una mujer realice educación superior, dirija un negocio, vote en las elecciones, conduzca un coche, etc. Para cada uno de estos nueve datos, 3 puntos fueron asignados a "apoyo", 2 a "indiferente" y 1 a "en contra". Un simple índice fue calculado mediante la suma de estos resultados para los nueve puntos, y los individuos fueron categorizados por tener actitudes "de apoyo" con la autonomía de la mujer (= 1) o "de no apoyo" (= 0). La categorización dicotómica fue realizada dividiendo las observaciones en partes esencialmente iguales.
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3* Resultados.
La
Figura 1 presenta el porcentaje de mujeres y hombres que justifican el maltrato hacia la mujer en ocho situaciones hipotéticas diferentes. Entre los hombres, 60.1% expresaron su apoyo al maltrato hacia la mujer en al menos una situación en comparación a un 61.8% de las mujeres. En particular, para cada ocho de las hipotéticas situaciones, los porcentajes de apoyo entre hombres y mujeres entrevistados en muy similar. Casi la mitad de los hombres entrevistados dijeron haber golpeado a su mujer alguna vez y el 42.5% de la mujeres declararon que fueron víctimas de IPV. (Tabla 1). La edad en el matrimonio varía enormemente entre hombres y mujeres, con la mayoría de las mujeres (52.5%) diciendo que se casaron en la adolescencia en comparación a un 14.3% de hombres.

La
Tabla 2 presenta la asociación entre una actitud de apoyo al maltrato hacia la mujer y las variables independientes examinadas para hombres y mujeres por separado. De manera interesante, entre las mujeres, su historia con el IPV y la edad actual fueron las únicas variables asociadas a la aceptación del maltrato hacia la mujer, mientras que entre los hombres, su historia de cometer IPV, los ingresos, el status de trabajo, así como no apoyar la autonomía de la mujer estaban asociados al maltrato hacia la mujer.

La
Tabla 3 informa sobre los resultados de los modelos de regresión evaluando las asociaciones de ajuste entre el "apoyo a golpear a su mujer" y la covariable para mujeres y hombres entrevistados por separado. Entre las mujeres, la única variable que permanecía significante después de controlar el resto de las variables, fue la cobertura de la historia de IPV. Las entrevistadas que nunca fueron golpeadas eran significativamente menos proclives a apoyar el maltrato hacia la mujer (OR=0.52, p<0.01). A diferencia de los resultados de Haj-Yahia (2002), entre las mujeres, las creencias en torno al maltrato hacia la mujer no estaban asociadas a la creencia más extendida de la autonomía de la mujer. Entre los hombres, cuatro variables examinadas estaban significantemente relacionadas con su aceptación de golpear a la mujer: haber pegado con anterioridad a su mujer, ser jóvenes, desempleo y creencias restrictivas en torno a la autonomía de la mujer.

Los hombres que informaron que nunca habían golpeado a sus mujeres eran menos proclives a apoyar el maltrato hacia la mujer (OR=0.15, p<0.00). Los hombres entrevistados menores de 29, y aquellos entre edades comprendidas entre 30 y 44 eran 15 veces (p<0.01) y 6 veces (p<0.03) respectivamente más proclives a apoyar el maltrato hacia la mujer. Los hombres que no apoyan la autonomía de la mujer eran mas proclives a apoyar el maltrato hacia la mujer (OR=3.54, p<0.01). Con respecto a la participación en la mano de obra, los hombres que eran parte de la mano de obra eran significantemente menos proclives a apoyar el maltrato hacia la mujer que sus homólogos (OR=0.06, p<0.01). La edad en el matrimonio era una línea divisoria significativa a la hora de comparar hombres casados antes de los 19 que aquellos casados con 24 o más edad (OR=4.86, p<0.07). Los ingresos y la educación no mostraban ninguna asociación significante en el apoyo al maltrato hacia la mujer entre hombres o mujeres.: