Agricultura campesina sostenible

Ibrahima Coulibaly: « Somos pobres porque nuestros campesinos son pobres »

Jueves 20 de junio de 2013

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Canal: Vía Campesina.

Autor de la entrevista: Awa Sacko.

Tipo de documento: Entrevista.

Tema: Agricultura campesina sostenible.

Palabras claves: organizaciones campesinas, Mali, Coulibaly, Via campesina.

Presidente de la Coordinación Nacional de Organizaciones Campesinas de Mali (CNOP por sus siglas en francés), vice-presidente de la Red de las Organizaciones Campesinas y de Productores del África Occidental (ROPPA), miembro de la Via Campesina, Ibrahima Coulibaly lucha por los intereses del campesinado, según él, es el pilar del desarrollo de África.

¿Pudiera explicarnos las razones de su compromiso con la agricultura y con la soberanía alimentaria de los países africanos?

I.C.: Me es difícil expresarle las razones profundas de mi compromiso, pero pienso que esto viene desde muy temprano, a principios de los años 1970, en la época de la gran sequía. Era entonces muy joven y viví la hambruna en 1973 en Mali. Entonces no teníamos, por ejemplo, las asistencias de emergencia del actual Programa Alimentario Mundial. Tuve la suerte de no ser víctima de esta hambruna, pero vi cómo la gente sufría de hambre y eso me indignaba. No podía aceptar que algunos pudieran comer mientras que otros no tenían nada. Eso me marcó profundamente, y todavía pienso en ello. Veía cómo venían las mujeres desde lejos para majar el millo y recuperar después el salvado, el que transformarían en cuscús. Nunca olvidaré esas imágenes. Pienso que las razones que me llevaron a estudiar agronomía, a comprometerme con la agricultura y a luchar por las políticas agrícolas están ahí.

En el continente africano, el fenómeno del acaparamiento de tierras afecta a casi 50 millones de hectáreas [i]. En Mali, más de 800 000 hectáreas de tierras cultivables fueron vendidas o arrendadas. Después de la crisis del norte de Mali y ante la eminencia de las próximas elecciones, ¿Ud. piensa poder cambiar la situación y obtener de un nuevo gobierno las soluciones al problema agrario en beneficio del campesinado?

I.C: Por supuesto. Estamos pensando en estos momentos en un contrato que vamos a proponer a todos los candidatos a las elecciones presidenciales. Efectivamente, consideramos que lo único que pudiera explicar el acaparamiento de tierra es la mala gobernabilidad y la corrupción. De lo contrario, nada lo justifica en términos del progreso, esto no le aporta nada a la agricultura, a la situación alimentaria o al desarrollo rural. Algunas personas han decidido arrebatar lo poco que otras poseen. Yo, personalmente, califico este fenómeno como una suerte de gangsterismo estatal, ya que dichos actos se realizan en nombre de los gobiernos. Esto no tiene nada que ver con el desarrollo, pues el hecho de quitarle a una familia campesina el único bien que posee, es decir la tierra, sería condenarla a una muerte segura.

Pero la importancia alcanzada por las políticas liberales en nuestros países ha convertido este fenómeno en algo muy banal. El Banco Mundial ha desempeñado un transcendental papel, puesto que desde hace 30 años, plantea constantemente que los pequeños agricultores son un problema para África, que es necesario desarrollar el agronegocio, sustituir las pequeñas fincas por las grandes explotaciones, que es necesario mecanizar la agricultura para que los campesinos puedan dar respuesta a los grandes inversores; lo que en la realidad es algo imposible. Estos argumentos han finalmente dado alguna aceptabilidad al fenómeno del acaparamiento de tierras. Pienso que lo más beneficioso sería invertir antes y después de la producción. Si por ejemplo, los inversores instalaran los regadíos extensivos y que pidieran a los campesinos pagar una especie de renta, yo pudiera entenderlo. O si vinieran a comprar la producción de los campesinos y a organizar la transformación de los productos, yo lo entendería también. Sin embargo, no puedo entender que se les pueda arrebatar la tierra a los campesinos, para ello no existe ninguna justificación posible.

La temporada agrícola del 2012-21013 ha sido muy buena en Mali y rompió todos los record. ¿Esto pudiera tener algún nexo con las tierras acaparadas?

I.C.: Eso no tiene nada que ver con el acaparamiento de tierras, las que ahora no están produciendo nada en Mali. Sólo se ha iniciado un proyecto en esas tierras y por el momento no ha producido nada en lo absoluto. Los campesinos saben producir, ellos no tienen problemas a nivel de la producción. El verdadero problema radica en la disponibilidad de agua. Nosotros tenemos, con el cambio climático, estaciones muy caprichosas: a menudo fuertes sequías en plena temporada de lluvia, es decir al inicio o al final de la cosecha; todo esto incide negativamente en la producción. Cuando se sufre una fuerte sequía al comienzo de la temporada, no se puede sembrar a tiempo. Cuando la sequía llega a mediado de la estación, la carencia de agua incide en contra de los rendimientos, y lo mismo sucede cuando hay sequía al finalizar la estación. El año pasado no tuvimos sequía. Llovió durante toda la estación en casi la totalidad del territorio maliense. Por eso tuvimos una buena cosecha agrícola.

Lo que venimos pidiéndole al gobierno desde hace tiempo, es invertir en el control y en la gestión del agua para beneficiar a las familias campesinas. Si tuviéramos agua, incluso con una política apoyada por un fondo para que los campesinos pudieran invertir en micro-presas en los ríos, riachuelos o acequias – porque a todo lo largo y ancho del país hay muchos ríos- de esa manera la gente podría lograr una mejor agricultura e irrigar sus cultivos cuando la estación no sea propicia. Es cierto que siempre existen medios para aportar más alimentos, pero ese tipo de política no figura entre las prioridades de nuestros gobernantes. Lo único que les preocupa es decir que los campesinos somos arcaicos, que no producimos nada y que hay que entregar la agricultura a los que tienen dinero.

Por lo tanto, la agricultura tal y como está ahora, es una actividad poco rentable al compararla con otros sectores y no atrae a los inversionistas. Los campesinos siguen sembrando y trabajando la tierra porque no tienen otra opción. Es todo lo que tienen y cultivan la tierra, en primer lugar par comer y si tienen excedentes es para venderlo. En cambio, con la explosión demográfica las personas empiezan a valorar más la tierra. Los inversores se interesan más, pues la alimentación se convierte en un gran reto para el comercio y el desarrollo, es por todo ello que se produce el acaparamiento de tierras.

El escándalo de la Herakles Farms en Camerún, nos muestra el riesgo también de ver a organizaciones fundamentalmente filantrópicas acaparar tierras. ¿Ud. cree que se trata de un riesgo real o de un caso aislado?

I.C.: Pienso que en Mali las cosas son más transparentes. Las compras y los arriendos de tierra se aceleraron en los dos últimos años del antiguo gobierno y los compradores no tenían necesidad de ocultarse. Venían y decían que querían tierras cultivables y ya. El Estado creó el ¨ Consejo Presidencial para la Inversión ¨, directamente subordinado al Presidente de la República. Bastaba con dirigirse a este Consejo con el dinero necesario y automáticamente se contactaba con el presidente de la Oficina del Níger para que se entregaran las parcelas de tierra. En ocasiones, ni el ministerio de la agricultura estaba al tanto de la operación. No se trata de ecologistas o de ONG, son inversores privados que venían para negociar abiertamente. A menudo son extranjeros (multinacionales, fondos de inversiones…), pero también existen nacionales vinculados a esas operaciones. El origen de los fondos no es muy claro, y tenemos sobradas razones para pensar que el dinero proveniente del tráfico de droga podría servir para financiar este tipo de proyecto.

Ud. está a favor de una agricultura basada en las técnicas agro-ecológicas, aún cuando la administración de Obama lleva a cabo una ‘diplomacia por los OGM’. Ud. afirma también que las multinacionales le presionan para que utilicen semillas hibridas F1 y OGM. ¿Cuáles son esos tipos de presiones? ¿Por qué ese combate contra este tipo de semillas?

I.C.: En cuanto a los organismos genéticamente modificados (OGM), se trata de programas de investigaciones agronómicas y se han recibido muchas propuestas de la USAID para que investigadores malienses experimenten con los OGM. Cuando empezaron las investigaciones, iniciamos un conflicto con ellos que duró cuatro (4) años. Luego entendieron que las cosas no funcionarían así. De pronto se preparó una ley (Ley sobre la Seguridad en Biotecnología) para que la experimentación de los OGM pudiera realizarse en Mali. Luchamos en contra de esta ley, pero fue aprobada con el apoyo de la USAID y no se ocultaron a pesar de la marcha que organizamos en su contra. Aunque se aprobó la ley, Mali es quizás el país donde existe mayor consciencia sobre las consecuencias nefastas de los OGM, pues nosotros realizamos una fuerte campaña educativa para preparar a los campesinos sobre el tema de los OGM. De esta forma, en todos los poblados malienses, los campesinos saben de qué se trata y los rechazan.

El tema de los híbridos es diferente. Se distribuyen a través de programas, como el AGRA (Alianza por la revolución verde en África) financiada por la fundación Bill Gates. Tienen como estrategia trabajar con las ONG y van a los poblados para distribuir semillas, fertilizantes y pesticidas a los campesinos. Por supuesto, los campesinos en dificultades lo aceptan naturalmente. Pero esas distribuciones gratuitas sólo las dan por uno o dos años. Cuando los campesinos ya son dependientes de los productos, tienen que comprar cada año las semillas a precios muy altos, así como los pesticidas y los fertilizantes químicos. Entonces tienen que enfrentar graves problemas, pues ya no cuentan con los recursos para comenzar la temporada agrícola.

Los esfuerzos se destruyen en la base, por esa razón yo digo que existen presiones. Por nuestra parte, tratamos de instruir y preparar a los campesinos para que sean autónomos, en la práctica de sistemas agro-ecológicos, para que sepan fertilizar sus suelos con sus propios medios, para que produzcan sus propias semillas con el agua y el abonado orgánico con el fin de mantener la humedad de los suelos. De esta forma, en caso de sequía, los sistemas agro-ecológicos resisten mejor. Vimos a algunos campesinos que empleaban las semillas híbridas cómo lo perdían todo después de algunos días de sequía. Realizamos en nuestro centro, la formación y capacitación en agro-ecología y en la protección de los cultivos contra los parásitos y enfermedades.

En su opinión ¿cuál es la mejor manera de desarrollar la agricultura empresarial en África?

I.C.: No puedo concebir la agricultura empresarial fuera de la familia campesina. Por eso no siempre nos entendemos con las organizaciones. Cuando se habla de empresarios agrícolas siempre se piensa que hay que sustituir a los campesinos tradicionales por un nuevo tipo de agricultor. Ahora bien, este es un craso error. Las familias campesinas son las que producen todo lo que nosotros comemos, las que producen nuestro algodón, etc. Yo me muevo en un medio rural, conozco muy bien a los campesinos y también se que un campesino que nunca ha ido a la escuela, domina mejor la agricultura que un ingeniero agrónomo; pues el campesino ha tenido que enfrentarse a problemas y los ha resuelto, mientras que el ingeniero sólo domina la teoría. Por ende, debemos apoyar sobre todo a las familias campesinas. Pero han sido abandonadas a su suerte desde que existen los programas de ajuste estructurales.

Los gobiernos tienen que tratar de que esas familias puedan disponer de un crédito, contar con la preparación y la formación necesarias, que se les mejoren sus medios de producción y de conservación de los productos después de la cosecha. Si logramos de esta forma consolidar la familia campesina, estaremos en condiciones de consolidar nuestra economía, ya que si los productores están en capacidad de producir mejor y de vender más, invertirán en la salud, en la educación de sus hijos, en la formación y consumirán más y mejor. Por consiguiente, todos los sectores tendrán sus beneficios. Pero actualmente loas campesinos están excluidos de todo esto, y justamente es por eso, que somos pobres. Con un 75% de la población viviendo en la pobreza, jamás este país podrá salir de la pobreza. Esta es la triste situación en la que vivimos.

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