Evo Morales tropieza con los movimientos indígenas

Viernes 7 de febrero de 2014

Autor: Jaime López Especial para EL MUNDO Buenos Aires

Editorial y canal: Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB)

Tipo de documento: Artículo

Idioma: Español

Tema: Política

Palabras clave: Desarrollo, explotación minera, movimientos indígenas, pueblos indígenas y territorios.

Países y regiones: Bolivia

El presidente boliviano, Evo Morales, ha tropezado con la horma de su zapato: los movimientos indígenas. Desde diciembre, Morales mantiene un enconado pulso político con Conamaq, una asociación de comunidades aymara y quechua de la zona del Altiplano. Y no es la única. Otra organización llamada CIDOB, que representa a las 34 comunidades indígenas del oriente del país (chiquitanos, ayoreos, guarayos, guaraníes), también se han alineado contra el presidente boliviano y su partido Movimiento Al Socialismo (MAS).

Los problemas de Morales con distintas formaciones indígenas vienen de lejos, pero los conflictos se han recrudecido en el último mes. Desde su fundación en la década de los 90, Conamaq ha defendido los derechos políticos y sociales de los dos pueblos indígenas mayoritarios de Bolivia. Estos días, vive una abrupta fragmentación entre dos organizaciones paralelas; una apoya al MAS de Morales, y la segunda, la Conamaq ’orgánica’, es cada vez más hostil a su proyecto político.

A principios de diciembre, una pelea entre estas dos facciones rivales terminó con la intervención de la policía en la oficina de la organización en La Paz. Conamaq ’orgánica’ protagonizó entonces manifestaciones, protestas de calle y bloqueo de carreteras contra el Gobierno boliviano. También amenazaron con boicotear el Rally Dakar, la legendaria carrera de resistencia que por primera vez en su Historia transcurría por el sur de Bolivia. Aunque luego desistieron ante la fuerte presencia militar y las manifestaciones del ala enemiga.El conflicto sufrió una nueva vuelta de tuerca el pasado 15 de enero, cuando grupos violentos que apoyan al MAS irrumpieron en sus oficinas de La Paz. Presión, amenazas y conflictos.

La situación es similar a los tres meses de presión gubernamental, amenazas y pequeños conflictos que sufrió la organización indígena CIDOB a finales de 2012, recuerda un reciente editorial del periódico ’Página Siete’. Entonces, su sede fue atacada por una escisión progubernamental, liderada por Melva Hurtado, que ahora recibe subvenciones y prebendas del Gobierno de Evo Morales a cambio de lealtad política.

Líderes de Conamaq y CIDOB ’orgánico’ denuncian que el oficialismo quiere destruir la autonomía de las organización civiles indígenas antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2014. Para ello, el Ejecutivo fomenta de manera arbitraria y autoritaria la división, la injerencia de los funcionarios del MAS y el amedrentamiento, denuncian ambas formaciones. Por su parte, Evo Morales acusa a estos movimientos de intentar destruir el proceso de cambios en Bolivia y recibir dinero de ONG de Estados Unidos y otros países con oscuras intenciones.

A finales de diciembre, el Gobierno boliviano expulsó a los cooperantes de la ONG danesa IBIS por supuestas injerencias en política interna y por financiar la división de las organizaciones Conamaq y CIDOB. Este argumento también se usó el 1 de mayo de 2012, cuando Morales anunció la nacionalización de una empresa eléctrica y echó del país a los funcionarios de Usaid.

"Nos hemos cansado de tolerar la injerencia política de IBIS en Bolivia, nos hemos cansado de tolerar que IBIS promueva el conflicto interno entre las propias organizaciones de la Cidob, Conamaq", declaró en diciembre el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, desde el Palacio de Gobierno. Divisiones internas.

Las divisiones internas en Conamaq y CIDOB ilustran cómo las relaciones entre el Gobierno y los grupos indígenas se han deteriorado desde la controversia del Parque Nacional TIPNIS. A principios de 2012, miles de personas marcharon por TIPNIS para detener la construcción de una carretera que uniría los departamentos de Cochabamba y Beni, pero que cortaría por la mitad este paraje natural. El Gobierno de Bolivia dio un paso atrás y anunció la paralización de las obras, pero desde entonces Evo Morales ha recibido fuertes críticas por primar el desarrollo económico frente a cuestiones medioambientales.

En la agenda de Evo Morales figuran cuestiones como el desarrollo agrícola en el sur del país, la ampliación de las tierras cultivables, la explotación minera y maderera de algunos territorios indígenas, y las continuas presiones de los fuertes sindicatos cocaleros del Chapare para aumentar su área de cultivo. Aunque Evo Morales cuenta con un apoyo superior al 65% para su tercera reelección en las presidenciales de octubre de 2014, las escindidas organizaciones indígenas Conamaq y CIDOB, de corte más combativo y beligerante, parecen llamadas a convertirse en sus nuevos adversarios políticos.

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