La expansión educativa al límite. Notas sobre la escolarización básica en América Latina

Miércoles 29 de mayo de 2013

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Editorial y Canal: Sistema de información de tendencias educativas en América Latina (SITEAL)

Tipo de documento: Artículo

Idioma: Español

Tema: Educación

Palabras clave: Adolescencia, Alfabetización, Derecho a la educación, Educación, Programas sociales

Países y Regiones: América Latina

El análisis de la situación educativa latinoamericana deja en evidencia un clima de intenso debate y profundos cambios. En los últimos 20 años tuvieron lugar importantes transformaciones en la institucionalidad que regula y da lugar a las prácticas educativas, lo cual permitió avanzar con paso firme hacia la universalización del acceso al conocimiento. Al mismo tiempo, la irrupción de las tecnologías de la información y comunicación, la creciente y manifiesta diversidad identitaria y cultural de los estudiantes —en especial en el nivel medio— desafiaron al sistema educativo, exigiéndole respuestas que aún no son suficientes. Estas notas apuntan a hacer un breve balance del proceso de expansión de la educación básica durante la última década, con el propósito de esbozar algunos de los principales desafíos pendientes.

A comienzo de la década de los 90, la transformación de los sistemas educativos estuvo signada por la voluntad de los Estados para instalar en la región un modelo de desarrollo centrado en las leyes de mercado. En este contexto, la educación fue concebida como el espacio en donde adquirir los recursos básicos para integrarse al mercado de trabajo, y de este modo participar de la producción y distribución de la riqueza de cada sociedad. La década se inicia con un intenso debate sobre qué educación necesita cada país para integrarse productivamente en un mundo ya globalizado, y como resultado de ello varios países iniciaron sus reformas educativas, en la mayoría de los casos a través de la sanción de nuevas leyes de educación. En este marco, la ampliación del tramo de educación obligatoria, los programas de becas para los sectores más postergados y otras políticas compensatorias tuvieron como principal resultado la inclusión masiva de niños, adolescentes y jóvenes a las escuelas.

En el Informe de Tendencias Sociales y Educativas del SITEAL publicado en el año 2010, se constata que durante la década de los años 90 el incremento anual de las tasas específicas de escolarización de la región fue de 1.7%. Esto es, año a año las tasas de escolarización crecieron a ese ritmo, lo cual, para la década, da como resultado un incremento acumulado cercano al 20%. En aquellas edades en donde el proceso de expansión estaba menos generalizado, como lo son las correspondientes al nivel inicial o al secundario, el ritmo fue aún mayor: la escolarización de los niños de 5 años creció a un 4.7% anual, lo cual da para la década un total cercano al 50%, y entre los adolescentes de 15 a 17 años la expansión se dio a un 2.8%, poco más del 30% para el decenio (SITEAL, 2010).

El análisis de la composición social de la matrícula indica que el proceso de expansión educativa favoreció especialmente a los sectores más postergados de cada uno de los países, reduciendo de este modo las disparidades internas. Ello se debe a que los grupos socialmente privilegiados (en especial los niños y adolescentes blancos de familias urbanas de clase media y alta) ya evidenciaban el acceso prácticamente universal a la educación desde hace ya varias décadas. En consecuencia, si las tasas de escolarización de un país crecieron se debió fundamentalmente a la inclusión educativa de la población indígena, afrodescendiente, los niños y adolescentes provenientes de los sectores más pobres o que residían en las áreas rurales.

El panorama cambia con el inicio del nuevo siglo. El agotamiento de un modelo de sociedad centrado en el mercado en muchos de los países de la región instala un clima político que da lugar a un nuevo debate sobre el modelo de desarrollo, y en consecuencia del lugar de la educación en la sociedad. Esto da lugar a una nueva ola de reformas que fortalece a la concepción de la educación como derecho. Se amplía aún más el tramo de educación obligatoria hasta el final del nivel medio, llevándolo así a un ciclo de entre 12 y 13 años. Sin embargo, el análisis longitudinal de las tasas de escolarización revela una situación inquietante: el ritmo de la expansión educativa se enlenteció en forma alarmante.

En primer lugar, el incremento anual de las tasas de escolarización para la primera década de este siglo disminuyó. El incremento anual se redujo al 0.6%. Esto implica una caída del 65% respecto al período anterior. El crecimiento acumulado para los primeros años del siglo no alcanza el 7%, en contraste con el 20% de la década de los 90. Al enfocar en los niveles educativos se observa que el ritmo de la expansión de la escolarización entre los adolescentes se redujo en un 70%, mientras que el ritmo de expansión de la escolarización de los niños de 5 años de edad, decreció un 44%.

Esto es, durante la década del 2000 la expansión educativa fue considerablemente menor a la que se observó en la década de los años 90. Esta situación no responde a que ya se está llegando a la meta de universalización. Por el contrario, ocurre cuando aún queda mucho por avanzar. En el caso de los adolescentes, por ejemplo, aún hay un 25% fuera del sistema educativo. Un artículo publicado recientemente indica que: “el proceso de incorporación de adolescentes a las escuelas se encuentra hoy con un techo que está en el 86.7%. ¿Qué nos quiere decir esto? El comportamiento de los datos permite predecir que hoy —tal como están las cosas— no es posible llegar al 100% de escolarización de los adolescentes en la región.[...] Pareciera entonces que la universalización del acceso a la escuela por parte de los adolescentes no está siendo posible. Hay aproximadamente un 13% de adolescentes frente a los cuales actualmente no se cuenta con políticas o prácticas que permitan retenerlos o reinsertarlos a las aulas”(López, 2012). ¿Por qué la expansión educativa corre el riesgo de detenerse antes de alcanzar la meta de la escolarización universal? No existe una única causa, pero sin lugar a dudas, las profundas desigualdades económicas que caracterizan a los países de la región es uno de los principales obstáculos a la escolarización. Si bien en la última década se observa una mejora generalizada en la distribución de la riqueza, América Latina continua siendo la región más desigual del planeta. Aun cuando la gran mayoría de sus países no son pobres, en cada uno de ellos una importante proporción de sus habitantes viven en condiciones de pobreza. La escolarización de los niños y adolescentes representa un gran esfuerzo para muchas familias.

Para completar exitosamente trayectorias educativas de 12 o 13 años es necesario que puedan responder a las exigencias diarias que implica la escolarización: afrontar los gastos que ello acarrea, priorizar la educación de los adolescentes sobre sus responsabilidades productivas y reproductivas dentro del hogar, entre otras. Muchos de los niños y adolescentes que dejan la escuela lo hacen porque no pueden responder a estas exigencias, o porque las urgencias económicas del hogar los llevan a involucrarse tempranamente en el mundo del trabajo o a tomar responsabilidades dentro del hogar para que otros familiares puedan salir a trabajar. En pocas palabras, la educación escolarizada presupone una base de bienestar que no está garantizada para una parte importante de las familias de cada uno de los países de la región.

Dicho esto, es evidente que la meta de garantizar educación de calidad para todos requiere revisar el modelo de desarrollo. Hoy, los mismos Estados que se asumen como garantes del derecho a la educación muestran escasa capacidad para orientar los procesos económicos y sociales para que este compromiso se haga efectivo.

Aún así, el informe publicado por el SITEAL en el año 2008 revela que cerca de la mitad de los adolescentes que no asiste a la escuela no son pobres. Esto es, entre los adolescentes en edad de concurrir al nivel medio la pobreza explica solamente una parte del problema. ¿Por qué los adolescentes interrumpen sus estudios? Una hipótesis es que las dificultades que las instituciones escolares encuentran para generar un clima de trabajo adecuado para la práctica educativa, terminan siendo violentas y expulsivas (SITEAL 2008). Los niños y adolescentes de hoy poco tienen que ver con quienes lo eran hace dos o tres décadas. La creciente diversidad identitaria y cultural de los estudiantes en las aulas es tal vez el mayor desafío que enfrentan hoy las instituciones, y frente al cual las respuestas aún son escasas.

Lejos de promover vínculos basados en el respeto y el reconocimiento del otro, aún prevalecen en la mayoría de las escuelas prácticas que tienden a negar la identidad de sus alumnos, desencadenando un complejo entramado de sutiles practicas discriminatorias que terminan siendo expulsivas para una parte importante de ellos.

Al desafío de la desigualdad se suma así el de la diversidad. La amenaza del fin de la expansión educativa lleva a la necesidad de avanzar en políticas sociales y educativas que articulen de un modo innovador acciones de redistribución, que apunten a garantizar la base de bienestar necesaria para que las prácticas educativas sean posibles, con otras de reconocimiento, que promuevan en el aula vínculos basados en el respeto a la identidad y la no discriminación. Esta compleja tarea es la que define hoy algunos de los principales ejes del debate educativo en la región.

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