Las realidades paralelas de México

Jueves 21 de noviembre de 2013

Autor: Paula F-Wulff

Editorial y canal: UnitedExplanations

Tipo de documento: Artículo

Idioma: Español

Tema: Política

Palabras clave: Crecimiento económico, demagogia, desarrollo, dictadura, libertad de expresión y pobreza.

Países y Regiones: México

Las declaraciones de Peña Nieto de que México goza de “estabilidad política”, y que crecimiento económico equivale a disminución de la pobreza, son un claro reflejo del alejamiento del actual sistema político respecto a una población que dice representar.

Enrique Peña Nieto (EPN), actual Presidente de México, acudió el pasado 23 de octubre a la Cumbre de Negocios que se celebró en Guadalajara, Jalisco. Allí pronunció unas palabras que nos deben hacer reflexionar, pues reflejan una visión multiverso en el ámbito de lo político y en lo económico, pero, más gravemente, en lo social. Esta visión se parece más a una interpretación relacional del gato de Schrödinger: la diferencia es que EPN no sabe que en realidad, el gato no sólo está muy vivo, sino que además está preparado para saltar.

“Estabilidad política”

Pareciera que EPN es el indio Moteca de las guerras floridas de Cortázar. Lo trastornador en este caso es que se trate del morador de Los Pinos quien no sabe en qué realidad se encuentra. Políticamente, se refirió a la “estabilidad” que ha tenido lugar en México desde los años 30. Resulta llamativo que hable de “estabilidad” cuando el partido del actual gobierno, el PRI, mantuvo el poder político de forma hegemónica en el país desde 1929. Esta formación permaneció en el gobierno hasta que perdió sus primeras elecciones en el año 2000, frente al PAN de Vicente Fox, otra joya de la que México bien podría haber prescindido. Pero volvamos a nuestro querido EPN:

“Somos un país que ha venido evolucionando políticamente de manera exitosa. Ya quisieran otros países de la región latinoamericana y de otras latitudes haber tenido el clima de estabilidad política que en México ha privado prácticamente desde los años 30. […] Sólo recordar que desde 1934 a la fecha, cada seis años, la renovación en la titularidad del Ejecutivo Federal ha ocurrido de manera ordenada, de manera pacífica y generando estabilidad política para el país”.

Esta “evolución política exitosa” a que se refiere ha sido calificada como “dictadura perfecta“, camuflada, o “sistema hegemónico”: ya en 1990 Mario Vargas Llosa publicaba el concepto de dictadura perfecta en la revista Vuelta, y posteriormente lo discutía con Octavio Paz. El moderador del debate, Enrique Krauze, por su parte, lo calificaba de dictablanda, concepto que ha sido considerado más ajustado. Estos calificativos se usaron para designar al régimen político y al sistema de partidos respectivamente, por caracterizarse por mecanismos de control político que permitieron al PRI perpetuarse en el poder mediante demagogia y represión.

Ha llovido desde entonces, pero muchos se preguntaron hace casi un año si el regreso del PRI sería el regreso de la dictadura perfecta. A pesar de que dicha afirmación sería prematura, el regreso al presidencialismo es patente: el partido se funde con el gobierno, se controlan el CPN y la CPP, y el monopolio vertical de la toma de decisiones es claro.

A la luz de estos hechos palmarios una se pregunta si Peña Nieto se pasó al otro lado del espejo y aún no se dio cuenta. Pero aún hay más.

“Reducción de la pobreza”

EPN no es economista, pero no tuvo reparo en dar algunas lecciones de economía. No contento con el insulto a la historia reciente de México, Peña Nieto equiparó crecimiento económico con la disminución de los porcentajes de pobreza en México.

“Crecer económicamente significa generar desarrollo, progreso, equidad para la población y darle sustentabilidad y oportunidad de desarrollo promisorio a una población”.

Ciertamente, el crecimiento anual medio de México entre 2010 y 2012 fue, de acuerdo con el Banco Mundial, del 4,3%. El número de personas en situación de pobreza, sin embargo, aumentó en ese mismo período, de 52,8 millones a 53,3 millones de personas, según el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social). De hecho, el estado con mayor número de personas en situación de pobreza es el Estado de México, el cual fue gobernado, del 2005 al 2011, por el ahora presidente de la República. Este interesante mapa interactivo permite ver los resultados de medición de pobreza por entidad federativa.

“Equidad para la población”

La desigualdad en México es otro de los datos preocupantes, a pesar de que EPN lo quiera solucionar con crecimiento económico. En 2011, la OCDE afirmó que México tiene el segundo nivel más elevado de desigualdad de los ingresos en la población activa en la OCDE, muy por encima de la media de la Organización, a pesar de que en promedio los mexicanos trabajan más horas que en ningún otro país de la misma.

Fuente: OECD (2011), Divided We Stand: Why Inequality Keeps Rising (Nota México)

Pero no es solamente una servidora quien refuta esta afirmaciones de difícil respaldo datístico. El Informe de Desarrollo Humano del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) recalca en su prólogo la falta de traducción automática, y por ende la relación causa-efecto, entre crecimiento y desarrollo. Los datos hablan por sí solos.

Si bien es cierto que México cuenta con programas sociales de éxito como por ejemplo el Programa Oportunidades, programas de este tipo han sido criticados por la exclusión de localidades debido al suministro inadecuado de servicios. Este desigual suministro se debe entre otras razones a la baja inversión destinada a dichos programas, en los que se invierte menos del 1% del PIB.

Lo cierto es que las palabras de EPN suenan a jitanjáfora. El colmo de esta realidad paralela en que EPN vive, y por tanto su ejemplificación más clara, fue la intervención de una estudiante becada para asistir al encuentro. La estudiante se negó a leer el discurso que le entregaron en mano. En su lugar, decidió improvisar y reclamó al gobierno y a los asistentes la falta de voz que tiene la juventud del país, retirándosele el micrófono por ello.

Esta intervención (la cual ha sido censurada en la versión del evento del canal Youtube del gobierno), aunque se quedó en anecdótica, fue un claro ejemplo de que además de en lo histórico-político y en lo económico, EPN vive en una realidad acaso perpendicular en relación con la sociedad mexicana. Como presidente, le es exigible una mínima rigurosidad histórica y económica, y el debido respeto a la libertad de expresión. Ni siquiera eso es capaz de tener.

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