Documento conceptual y Calendario de actividades

Preparación del Año Internacional de la Agricultura Familiar AIAF-2014

Viernes 3 de mayo de 2013

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Autoría:
- Family Farming Campaign
- World Rural Forum

Publica: Family Farming Campaign

Canal: Agrosolidaria

Tipo de documento: Comunicados y declaraciones

Idioma: español

Tema: Medio ambiente

Palabras clave: Agricultura, Biodiversidad, Campesinado, Cooperativas, Desarrollo rural, Desarrollo sostenible, Medio ambiente, Territorio

Países y Regiones: Internacional

Descripción: Documento conceptual y calendario de actividades

Sumario:

1.- Introducción
- La Agricultura Familiar en el mundo
- Año Internacional de la Agricultura Familiar AIAF-2014

2.- Objetivos del Año Internacional de la Agricultura Familiar

3.- Resultados esperados

4.- Calendario de actividades hasta Diciembre 2015

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El Año Internacional de la Agricultura Familiar 2014 es una iniciativa promovida por el Foro Rural Mundial y respaldada por más de 360 organizaciones civiles y campesinas de todos los continentes. Su celebración a nivel mundial, declarada por la Asamblea General de la ONU, pretende convertirse en una herramienta para la promoción de políticas activas a favor del desarrollo sostenible de los sistemas agrarios basados en la unidad familiar campesina, comunal, indígena, cooperativa, y pesquera.

Todo ello desde la perspectiva de la lucha eficaz contra la pobreza y el hambre, así como de la búsqueda de un medio rural basado en el respeto al medio ambiente y a la biodiversidad.

A continuación compartimos el Documento Conceptual del AIAF-2014 y Calendario de actividades previstas por la Sociedad Civil, la FAO, y otras entidades.

A continuación reproducimos la primera parte de la Introducción del documento conceptual:

La Agricultura Familiar en el mundo

Desde los albores de la Humanidad las comunidades rurales, incluidas las pesqueras, vienen desarrollando y actualizando su propia cultura de convivencia con el medio natural que les rodea. En este contexto, la agricultura familiar –unidad productiva basada en profundos vínculos que unen a una tierra y a un núcleo familiar concreto que la trabaja-, representa un sector de gran valor simbólico y estratégico por sus funciones económicas, sociales, culturales, medioambientales y territoriales.

La agricultura familiar es mucho más que un modelo de economía agraria: es la base de la producción sostenible de alimentos para avanzar hacia la seguridad y la soberanía alimentarias, de la gestión medioambiental del territorio rural y marino, y de su biodiversidad, fuente de importantes dimensiones culturales de cada pueblo y, en definitiva, un pilar fundamental del desarrollo integral de las naciones.

En el marco del Año Internacional de la Agricultura Familiar-AIAF 2014 compartimos con la FAO la siguiente definición de la Agricultura Familiar como “una forma de organizar la producción agrícola y silvícola, así como la pesca, el pastoreo y la acuicultura, que es gestionada y dirigida por una familia y que en su mayor parte depende de mano de obra familiar no asalariada, tanto de mujeres como de hombres. La familia y la explotación están vinculadas, co-evolucionan y combinan funciones económicas, ambientales, reproductivas, sociales y culturales.”

En el mundo de hoy hay más de 3.000 millones de personas que viven en el campo. La mayor parte de esas mujeres y hombres, unos 2.500 millones, son agricultores, a los que se suman los cientos de millones de asalariados del campo, por lo que se puede decir que el 40% de los hogares del mundo dependen de la agricultura como forma de vida. Más de 1.500 millones trabajan 404 millones de parcelas menores de dos hectáreas, la mayoría menores de una hectárea. La población rural implicada en agricultura industrial no supera los 20 millones de personas.

Lamentablemente la realidad del mundo actual está marcada por la existencia de una extensa pobreza, en muchos casos extrema, que sufren casi 900 millones de personas en los diversos continentes, en su mayoría familias rurales, campesinas, pesqueras, así como las constituidas por asalariados del campo.

A pesar de décadas de programas para erradicar la pobreza, esta dramática realidad, no sólo sigue existiendo, sino que corre el peligro de aumentar, a causa de políticas nacionales e internacionales mal planteadas y mal aplicadas, de la crisis alimentaria y financiera actual, o de convertirse, cuando menos, en una realidad crónica.

En un gran número de países sus gobiernos, por diversas razones, no están dando un verdadero apoyo al sector rural, a pesar de albergar éste, en muchos de ellos, porcentajes muy elevados de población y de recursos naturales terrestres y marinos. La carencia de infraestructuras de todo tipo, la falta de asistencia técnica, de acceso al crédito, a los mercados, etc., hace imposible un verdadero desarrollo rural. Sin embargo, el propio Banco Mundial en su Informe “Desarrollo Mundial: Agricultura para el desarrollo” de 2008 afirma que el crecimiento del PIB originado en la agricultura es el doble de eficaz en reducir la pobreza que el crecimiento del PIB generado en otros sectores.

En términos generales, la producción agraria y pesquera es un sector inestable sometido a las variaciones meteorológicas, a factores tecnológicos y socio-políticos, así como a la inestabilidad de los precios que fija el mercado, lo que hace que la agricultura familiar sufra graves vaivenes en su rentabilidad, en su viabilidad. A pesar de ello, el 70% de los alimentos en el mundo es producido por los agricultores familiares.

Algunos problemas se ven acentuados, en el caso de las mujeres agricultoras, en lo relativo a su falta de acceso y control de los recursos ligados a la tierra, a la tecnología, a la formación y al crédito. Una cuarta parte de la población mundial está compuesta de mujeres agricultoras, a menudo cabezas de familia, que representan unos 1.600 millones de personas (Fundación Cumbre Mundial de Mujeres, Ginebra). Las mujeres aportan una proporción considerable de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo. La FAO estima esta cifra en 43%, mientras que UNIFEM calcula entre el 60-80%.

En el sector rural, la ganadería, el pastoreo, son un hecho de gran importancia socio-económica y cultural fuertemente ligada a la noción de la Agricultura Familiar. La producción ganadera extensiva ocupa alrededor del 25% de la superficie terrestre del planeta y produce alrededor del 10% de la carne para el consumo humano, de la que dependen unos 20 millones de hogares de pastores. En muchas partes del mundo, esta forma de trashumancia se adapta perfectamente en favor de un equilibrio ecológico frágil, y es una forma de producción animal muy productiva, difícil de reemplazar, y digna de respeto y de apoyo.

En cuanto al medio rural fluvial y marino, el pescado como alimento para consumo humano es una parte importante del derecho a la alimentación. Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo dependen del pescado como fuente principal de proteína animal. Las comunidades de pescadores tradicionalmente han alimentado a los sectores más pobres de la población, pero las nuevas políticas comerciales, además de marginarlas progresivamente, han convertido el pescado en un alimento para quienes tienen el suficiente dinero para comprarlo. Los medios de vida de unos 357 millones de personas dependen directamente de la pesca en pequeña escala, que da empleo a más del 90% de los pescadores artesanales del mundo.

En los últimos cinco años una diversidad de causas –tensiones entre la oferta y la demanda, catástrofes naturales, cultivos no alimenticios, especulación, etc.- ha producido una gran fluctuación de los precios de productos básicos.

Se trata de una crisis que ya ha sido calificada en numerosos foros como una emergencia alimentaria mundial. No hay que olvidar, en este sentido, que mientras el porcentaje de renta disponible destinada a la alimentación se sitúa en torno a un 10-20% en los países desarrollados, alcanza el 70-80% en los países más pobres del planeta. Esto hace que su seguridad alimentaria sea especialmente vulnerable ante cualquier subida de precios no acompañada de un aumento de las rentas familiares.

Aún en situaciones de aumento de precios, los agricultores, agricultoras y pescadores de escala familiar no han visto recompensadas suficientemente sus rentas, puesto que los insumos también han sufrido fuertes incrementos. En este contexto, tampoco están respondiendo con incrementos de producción, puesto que deben afrontar otra serie de limitaciones como el acceso a los insumos, a la información o a la tecnología, así como la ausencia de infraestructuras adecuadas o de servicios de crédito y de comercialización.

El progresivo deterioro de la renta agraria y sus efectos en las economías rurales hacen que muchas explotaciones familiares estén desapareciendo a través de migraciones del campo a la ciudad. Como consecuencia de ello, la población rural mundial ha pasado de representar en el año 1900 el 86% de la población a sólo el 52% en el 2001. Aun considerando este hecho como un trasvase de población generado por el desarrollo de la industria y de los servicios en algunos continentes, la realidad de muchos países en desarrollo no ofrece en la actualidad ninguna alternativa a la pobreza rural, salvo el hacinamiento en enormes barrios marginales, una precaria economía informal o la emigración ilegal.

El acaparamiento de tierras representa hoy una amenaza mayor para la Agricultura Familiar y para la producción sostenible de alimentos. Las “Directrices voluntarias sobre gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad nacional”, aprobadas en marzo de 2012, pueden contribuir a la erradicación del hambre y la pobreza mediante la promoción de los derechos de los hombres y mujeres que trabajan la tierra.

“El sistema global de producción de alimentos se ha convertido en una tal fuerza dominante, alterando la superficie del Planeta y de sus ecosistemas, que no podemos alcanzar un modelo sostenible sin reformular el sistema alimentario. Al mismo tiempo, los sistemas sostenibles de producción de alimentos, ofrecen una gran esperanza para construir un futuro viable. Un futuro en el cuál todos puedan llevar vidas satisfactorias dentro de los recursos de la biosfera”. (Repensando el Progreso-Agriculture Footprint, Julio 2003). Por tanto, garantizar la existencia de una agricultura familiar eficaz, sostenible y agroecológica es un objetivo esencial para alcanzar un modelo de desarrollo generalizado y equitativo de los espacios urbanos, rurales, y marinos.

La consecución de este vital objetivo pasa, necesariamente, por un ambicioso programa de actuaciones concertadas de instituciones, gobiernos, organizaciones campesinas, de pescadores y otras asociaciones que promuevan, de manera decidida, políticas efectivas a favor del mundo rural. La agricultura familiar, una realidad presente en todos los continentes, y de forma muy mayoritaria en los Países en Desarrollo-, está sometida hoy a grandes retos y a fuertes incertidumbres.

Abrirle perspectivas reales de progreso y de calidad de vida, exige a la Comunidad de Naciones una iniciativa de gran envergadura en su favor, como la que representa la Declaración, por la Organización de Naciones Unidas, del Año Internacional de la Agricultura Familiar-AIAF-2014.

Ver en línea : Documento conceptual de la Campaña en favor de un Año Internacional de la Agricultura Familiar-AIAF

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