A los pueblos indígenas los dejaron fuera de Rio+20

Jueves 28 de junio de 2012

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Sin lugar a dudas la Declaración de Kari-Oca es la más enérgica, clara y la que más sentido tiene de las que jamás se hayan realizado ante una conferencia de las Naciones Unidas

Cuando Clayton Thomas-Muller, un organizador Cree del Canadá, formó parte de un panel en Rio +20 para dar a conocer una campana con el fin de evitar que la Shell Oil perforara en el Ártico, estuvo acompañado por un multimillonario magnate de los biocombustibles Sir Richard Branson, por Kumi Naidoo de Greenpeace International, y por la actriz Lucy Lawless (quizás mejor conocida como Xena, Warrior Princess).

Comenzó expresando: “Resistirse a la destrucción ambiental de las tierras autóctonas es un movimiento de las tribus Inupiak, Iliut, Gwich’in, Dene, Inuit, Tlingit, Yupik y Athabascan, que se han erguido para desafiar a la industria de los combustibles fósiles y exigir sus derechos a un medio ambiente que sea conducente a la subsistencia”.

De las personas que formaban parte del panel, solo Thomas-Muller fue el que recibió el impacto directo del tema. Sin embargo, en medio del deslumbramiento de Hollywood, no fue el único contra el que los medios arremetieron en tropel.

Después que el melé de los medios diera seguimiento a la salida de las estrellas, Thomas-Muller, llevando una gran coleta y una camiseta con el logo de su organización, (Red Ambiental Indígena) Indigenous Environmental Network (IEN), me dijo, “La campaña Greenpeace es buena, pero es una campaña simbólica. Los que realmente tendrán algún significado serán los nativos de Alaska, los Inuit que viven en el Canadá, una fuerte organización social, la desobediencia civil y la aseveración de la soberanía por parte del pueblo de las regiones circumpolares que se han ocupado del Ártico por más de 12 000 anos .”

Sus comentarios son un reflejo de uno de los principios incansablemente expresados por IEN y otros grupos que se suman a los inquilinos en favor de la justicia ambiental: “Hablamos en nuestro nombre”.

Incluso en su comentario inicial, uno se imagina que Thomas-Muller se sintió obligado a mencionar a los pueblos del Ártico canadiense para al menos invocar su presencia en la cumbre en la cual no se les veía por ningún lugar. Desafortunadamente, Rio+20, al igual que otras cumbres mundiales de esta naturaleza, no permitió el acceso al pueblo, y los Pueblos, quienes reciben el mayor impacto producto de la destrucción socio-ambiental son los que resultan básicos para la lucha contra todo esto. En Rio Centro, el inmenso centro de conferencias donde se realizo Rio+20 la semana pasada, las áreas de comida estaban adornadas con artísticas fotos de los nativos del Amazonas con sus pechos descubiertos y sus adornos ceremoniales y sus plumas artísticamente situadas en sus hábitats naturales. Pero en ninguna parte de la conferencia se veía en carne y hueso a estas personas.

Sin lugar a dudas, cuando 400 representantes indígenas llegaron en masa de un cercano campamento Kari-Oca para entregar su declaración a los funcionarios de las Naciones Unidas, se vieron rechazados por la policía militar brasileña y las fuerzas de seguridad de las Naciones Unidas evitaron su entrada.

Solo a un grupo de delegados indígenas se les permitió la entrada a las áreas de la cumbre. Cuando lo lograron, fue sin lugar a dudas la declaración más enérgica realizada en una semana dominada por vagos llamados a “proteger nuestro futuro”, un intento concertado por los gobiernos y las corporaciones para lograr una mal definida “economía verde”, y una amplia celebración de “asociaciones públicas y privadas” que lograrían “un crecimiento económico sostenido y sostenible”.

En esa ceremonial entrada, Lakota Chief Orville Looking-Horse luciendo su toca de guerra, Windel Bolinget del pueblo Igorot en Filipinas, el nativo mejicano Nahua-Otomi Berenice Sanchez de la Alianza Global contra REDD, Tom Goldtooth de la Red Ambiental Indígena y Marcos Terrena, un líder indígena del Brasil, llegaron haciendo sonar matracas y profiriendo ululantes gritos de guerra. El grupo de guerreros nativos se vio rápida y constantemente rodeado por la prensa y por los delegados. Todos querían una foto de la procesión, bien para sus madres o para su editor.

En un lugar previamente concertado en las afueras del recinto de la cumbre, los líderes indígenas presentaron la recién impresa Declaración de Kari-Oca II al Director para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, Nikhil Seth, y a Gilberto Carvalho, Ministro Principal en la Presidencia de Brasil. Los dos funcionarios actuaron con cortesía y diplomacia. ¿Qué otra cosa podían haber hecho?

Después de haber hecho entrega del documento, Alberto Saldamando, Zapoteco-Chicano, y asesor legal de IEN, comentó que, “La importancia de este hecho se vio subrayada por el vuelo de un cóndor en los momentos en que se hacía entrega de esta declaración.”

La Declaracion de Kari-Oca, aprobada por más de 500 pueblos indígenas de base de muchas naciones, es sin lugar a dudas la declaración más enérgica, clara y con más sentido realizada en Rio+20, y amerita ser citada en extenso:

“Consideramos que los objetivos de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (UNCSD) Río+20, la "Economía Verde" y su premisa de que el mundo sólo puede "salvar" a la naturaleza por mercantilizar sus capacidades de dar vida y sostener la vida como una continuación del colonialismo que los Pueblos Indígenas y nuestra Madre Tierra han resistido durante 520 años.” La Declaración expresa “Desde Rio 1992, nosotros como Pueblos Indígenas vemos que el colonialismo se ha convertido en la base de la globalización del comercio y la hegemónica economía capitalista mundial. Se han intensificado la explotación y el saqueo de los ecosistemas y biodiversidad del mundo, así como la violación los derechos inherentes de los pueblos indígenas. Nuestro derecho a la libre determinación, a nuestra propia gobernanza y a nuestro desarrollo libremente determinado, nuestros derechos inherentes a nuestras tierras, territorios y recursos están cada vez más atacados por una colaboración de gobiernos y empresas transnacionales. Activistas y líderes indígenas que defienden sus territorios siguen sufriendo represión, militarización, incluyendo asesinatos, encarcelamientos, hostigamiento y calificación como “terroristas”. La violación de nuestros derechos colectivos enfrenta la misma impunidad. La reubicación forzosa o asimilación amenaza nuestras futuras generaciones, culturas, idiomas, espiritualidad y relación con la Madre Tierra, económica y políticamente.”

Si bien la declaración no tendrá significado alguno dentro de las Naciones Unidas, esto no viene al caso. Tal como me comentara Alberto Saldamando, “Lo que están hacienda dentro de las Naciones Unidas es crear mas mercados, y lo cierto es que, los únicos recursos que quedan en este planeta se encuentran en las tierras de los pueblos indígenas. No se trata de puras palabras, es un asunto de supervivencia. Lo que tienen ante ustedes es una reunión de personas que están bajo un ataque.”

Por supuesto, la exclusión de los pueblos nativos del proceso de Naciones Unidas no es algo que nos tome por sorpresa; se trata, después de todo, de las Naciones Unidas, no de los Pueblos Unidos, y es la propia nación-estado la responsable de cinco siglos de genocidio.

Por lo tanto, en medio del proceso de curiosear de las organizaciones no gubernamentales ante el “fracaso de Rio”, del débil y blando texto final, y de la así llamada crisis del multilateralismo (para no hacer mención de la crisis del capitalismo y la crisis global de gobernanza), vale la pena recordar a los Pueblos cuya propia existencia se ve borrada, de hecho, por el proceso de las Naciones Unidas – y sobre los que depende en gran medida la administración de los recursos remanentes en la tierra..#

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