DECLARACIÓN DE NAIROBI

Reivindicando los derechos en Río: Consulta de las organizaciones de la sociedad civil a la Agenda africana en la Cumbre Rio+20

Miércoles 6 de junio de 2012

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Fecha: 31 de mayo de 2012

Tipo: Declaración Abierta

Palabras claves: Sociedad Civil africana, Declaración de Nairobi, Rio+20, la Cumbre de la Tierra.

Nosotros, representantes de organizaciones de más de 15 países africanos integrados por pequeños agricultores, grupos juveniles, pescadores, pueblos indígenas, mujeres, trabajadores, ambientalistas, organizaciones basadas en la fe, autoridades locales, ONGs y organizaciones de la Sociedad Civil africana que se reunieron del 30 - 31 de mayo de 2012, en Nairobi Kenia, para sostener la Consulta de las organizaciones de la sociedad civil sobre la Agenda africana en la Cumbre de Rio+20.

Este año marca dos decenios desde que la declaración de la Cumbre de la Tierra reconociera la necesidad de cambiar el carácter desigual e insostenible de los modelos de desarrollo dominantes y expusiera principios normalmente aceptados de desarrollo sostenible basados en derechos humanos, y un plan de acción a largo plazo (Agenda 21) que se llevaría a cabo por los organismos multilaterales, estados y entidades no estatales a niveles globales, nacionales, y locales.

Somos conscientes que a 20 años de aquel día el mundo no está cercano de las metas proclamadas para alcanzar el desarrollo sostenible. Las crisis múltiples en las finanzas, los alimentos, el clima y la energía y el fracaso en la gobernanza han traído como resultado una mayor miseria y pobreza para los pueblos del mundo mientras que unos pocos países y personas dominantes continúan teniendo el control y la propiedad sobre los recursos globales para satisfacer la ganancia y los intereses regidos por las corporaciones.

Más de la mitad del ingreso global total va a las manos del 10% de las personas más ricas del mundo, mientras que 2.5 mil millones de personas en el Sur viven con US$2 por día. Las personas en los países ricos con patrones de consumo de desarrollo insostenibles consumen diez veces más recursos naturales que los que habitan en países más pobres, mientras en el Sur mil millones padecen hambre, 1.6 mil millones no tienen acceso a electricidad, y casi 800 millones no tienen acceso al agua potable y 2.5 mil millones personas carecen de una higienización adecuada. La destrucción de los recursos y la pérdida de biodiversidad continúan en proporciones muy rápidas. La contaminación del aire y del agua como resultado de procesos agro-químicos e industriales, incluido la minería y otras industrias extractivas continúan siendo los causantes de serios problemas económicos, sociales y de salud. Las emisiones de gas de efecto invernadero continúan en ascenso, constituyendo una peligrosa amenaza de cambio climático. Los pobres en el Sur son los más afectados, especialmente aquí en África, a pesar de no tener mucha culpa por lo que acontece.

Aun cuando las economías africanas se esforzaron para tratar de recuperarse de la crisis financiera de 2008 en que los precios de los artículos básicos se incrementaron y los réditos por la exportación regresaron a los niveles de antes de la crisis, el crecimiento del continente descendió del 4.6 por ciento en 2010 al 2.7 por ciento en 2011. África está muy retrasada en casi todos los indicadores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El desempleo, particularmente entre la juventud, permanece alto, mientras que se incrementan las desigualdades en el ingreso.

Éste no es el mundo que Río previó y éste no es ciertamente el futuro que nosotros, los africanos, queremos. Si bien somos conscientes que se ha presentado una declaración ministerial africana respecto del acuerdo general africano relativo a Rio+20 para supuestamente brindar nuestra posición como pueblo, presentamos estas preocupaciones y recomendaciones desde una perspectiva de desarrollo de base y centradas en los derechos humanos:

1. Aseveramos que los principios de Río se deben apoyar, y lo que es aun más importante, defender el principio de soberanía estatal sobre los recursos naturales respetando los derechos humanos, el principio de una responsabilidad común pero diferenciada, el principio de que los contaminadores paguen, el principio de precaución, y el principio del acceso a la información, a la participación pública y a la justicia. La Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos en su Resolución 224 reafirmó que ‘el Estado sustenta la responsabilidad principal de asegurar se administren los recursos naturales con, y para el interés de, la población y debe cumplir su misión en conformidad con la ley internacional de derechos humanos y la normal’. La Comisión confirma ‘que el Estado deberá tomar todas las medidas necesarias a fin de asegurar la participación, incluido el consentimiento libre, a prior e informado de las comunidades, en los procesos de toma de decisiones relacionados con la gobernanza de los recursos naturales ’. Censuramos los esfuerzos de Estados poderosos, sobre todo del Norte, para reducir las obligaciones de derechos humanos y los principios de equidad en el documento final de Rio+20 a fin de evitar compromisos concretos para realizar reformas significativas en las políticas sociales, económicas y medioambientales. Así, la estructura del marco institucional que se desarrollará en Rio+20 deberá integrar los tres pilares de desarrollo sostenible, con una prima sobre la equidad social e incluir un cuarto pilar sobre gobernanza.

2. Consideramos que, probablemente, la agenda sobre Economía Verde será secuestrada por la codicia de la agenda económica de las corporaciones multinacionales. Consideramos que si no se tienen en cuenta los problemas de la buena gobernanza, los derechos humanos, la justicia social, la equidad, la agenda de la Economía Verde servirá a los intereses de los ricos y poderosos en lugar de aliviar la pobreza y ocuparse de los desafíos sostenibles como se exige. Los verdaderos beneficiarios serán el mundo corporativo y los países ricos del norte. La Economía Verde, en su forma y contenido actual, sigue la lógica de las corporaciones orientadas hacia la ganancia que se encuentra en la base de nuestros actuales problemas de pobreza y medioambientales. Las así llamadas soluciones al desarrollo insostenible están en las manos de las corporaciones - los principales agentes del desarrollo insostenible- a través de sus inversiones, innovaciones y tecnologías “verdes”. Estas soluciones corporativas no resuelven los problemas medioambientales sino más bien los empeoran. También amenazan los derechos de las personas a través de una privatización extensa, la explotación comercial y financialización de la naturaleza y de las funciones de los ecosistemas. A su vez esto conduce a una mayor concentración del control sobre la naturaleza, la monopolización de tierras, la biopiratería, y el desplazamiento y marginamiento de comunidades que dependen mucho del l acceso a estos recursos, así como a una mayor especulación financiera.

3. Consideramos que las crisis financieras no han propiciado el impulso político para la tan necesaria reforma de la arquitectura financiera internacional debido, principalmente, a la reticencia de los principales países desarrollados a convertirlo en una prioridad para la ONU y las instituciones financieras internacionales (IFI) o para establecer un marco regulatorio riguroso sobre el sector financiero privado. Los africanos se ven muy impactados por la malsana regulación del fallido modelo económico. Por lo tanto, optamos por que Rio+20 mantenga el compromiso político para las tan necesarias reformas en la medida en que se allana el camino a Río con un creciente dilema.

4. El proyecto de documento final de Rio+20 y el esfuerzo por lograr una economía verde le ha concedido una indebida importancia al logro de la ciencia para identificar problemas y tecnologías que den solución al rol de las tecnologías a la hora de hacer frente a los desafíos del desarrollo sostenible. Este enfoque “techno-fix” de arriba hacia abajo necesita ser corregido y se le debe conceder la prioridad a soluciones más holísticas, participativas y de abajo hacia arriba. Rio+20 debe reafirmar el principio preventivo, prohibir tecnologías sumamente peligrosas tales como el geodiseño, y establecer mecanismos a niveles nacionales, regionales y globales para evaluar nuevas tecnologías como la nanotecnología y la biología sintética por sus impactos medioambientales, de salud y socio-económicos.

5. La pobreza es el resultado de la distribución desigual de poder, recursos y oportunidades dentro de, y entre, los países. Por lo tanto, la erradicación de la pobreza debe concentrarse en el empoderamiento de los pobres para que exijan sus derechos. Ellos deben asumir la propiedad y el mando de sus recursos naturales y activos productivos y deben utilizarlos para enrumbar sus economías hacia el cumplimiento de sus necesidades y aspiraciones de desarrollo. También deben tomar mando de las instituciones de gobernanza para así lograr que sus voces estén representadas a la hora de formular políticas. Reconocemos la responsabilidad inherente de los gobiernos para establecer unos cimientos de protección social con un conjunto mínimo de garantías sociales para alcanzar los derechos humanos y respaldar niveles de vida decentes a escala mundial, incluido la asignación de recursos para establecer un nivel adecuado de protección social en los países menos adelantados.

6. El desarrollo de una agricultura sostenible no se podrá lograr si las políticas globales y nacionales continúan concentrándose en la agricultura industrial en lugar de priorizar la producción agrícola local a pequeña escala. Los fracasos en la agricultura industrial durante la última década son demasiados y muy severos y nos deben servir de lección. La agricultura industrial es la causa de la mayoría de nuestros problemas incluido la contaminación, la monopolización de tierras, las pobres condiciones de trabajo, la inseguridad alimentaria y la pobreza. Se debe producir un importante viraje bajo un marco de soberanía alimentaria conducente a la obtención de alimentos adecuados, seguros, nutritivos para todos, incluido políticas e inversiones para apoyar a los campesinos en pequeña escala, las mujeres productoras, los obreros y un acceso seguro al (y protección de) agua, la tierra, los suelos, la biodiversidad, y otros recursos de los que depende nuestra seguridad alimentaria. La reforma agraria debe llevarse a cabo con el fin de garantizar el acceso de los obreros, los campesinos y la población rural a la tierra, recursos hídricos y semillas, así como para financiar la infraestructura. La producción de alimentos y políticas comerciales deben priorizar la autosuficiencia alimentaria doméstica y los sustentos de los pequeños agricultores, pescadores, obreros, mujeres y pueblos indígenas.

7. Se debe reformar el sistema de gobernanza global para asegurar instituciones fuertes con poder real y medios para aplicar reglas y compromisos internacionales respecto del medio ambiente y el desarrollo, y comenzar conversaciones sobre un tratado global para alcanzar derechos de acceso público a la información, una mayor participación, y acceso a la justicia para fortalecer la responsabilidad y la supervisión ciudadana y el desempeño en el desarrollo a niveles nacionales, regionales, y globales. La actualización del Programa Ambiental de las Naciones Unidas, por ejemplo, es un paso en esta dirección.

8. El cambio climático amenaza la vida, los derechos humanos, empuja a las personas hacia la pobreza y confina, cada vez más, a millones dentro de la misma. El mundo tiene que lograr el tránsito que lo aleje de una economía regida por las ganancias basadas en los combustibles fósiles y abandonar patrones insostenibles de fabricación, energía, agricultura y transporte que yacen detrás de emisiones cada vez mayores de gas de efecto invernadero. El Norte Global tiene la obligación histórica y moral y debe asumir la delantera al lograr recortes rápidos y drásticos en las emisiones y ayudar a los países más pobres a pagar los costos de su propia transición a través de una nueva y adicional transferencia de finanzas y tecnologías.

9. Las substancias peligrosas y los desechos químicos continúan afectando las vidas de los obreros, los pequeños agricultores, las mujeres, los niños y el público general en África. El problema se torna más complejo por el deliberado vertimiento y la comercialización ilegal del desecho tóxico de los países desarrollados en África. Como resultado, recursos críticos tales como el agua y la tierra que se necesitan para el desarrollo sostenible se han contaminado o se han degradado negando así a las personas africanas el derecho para acceder a tales recursos. Rio+20 debe poner énfasis en la necesidad de los estados de colocar adecuadamente políticas y programas que promuevan el manejo responsable de productos químicos y desechos de una forma coherente con el programa del Enfoque Estratégico de la Gestión Internacional de Productos Químicos del PNUMA y las disposiciones estipuladas en la Convención de Basilea.

Rio+20 representa un momento crítico para que podamos trazar el camino hacia delante y expresar claramente el Futuro que no Queremos. Rio+20 deberá sacar enseñanzas del fracaso del sistema capitalista. Este sistema promueve el abuso de recursos económicos y naturales por parte de unos pocos privilegiados para acumular riquezas en lugar de servir al bien común de la sociedad. Es un sistema basado en la explotación irrestricta del medio ambiente, del pobre, de la juventud, de los pequeños agricultores, de las mujeres y los obreros para dar ganancias a las corporaciones transnacionales.

Las Organizaciones de la Sociedad Civil y los representantes de las autoridades locales instan a los gobiernos para que aseguren que los resultados de Rio+20 sirvan a los intereses de los ciudadanos a escala global y que estos resultados confirmen los principios básicos de la Agenda 21 y el principio de los derechos humanos tal como lo estipula la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y otros Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos.

Les recordamos a nuestros gobiernos africanos que, el pueblo de África los ve como defensores de sus derechos y espera que ellos aseguren que el resultado de Rio+20 promueva el Desarrollo Sostenible en lugar de marginalizarlos y hundirlos más en la pobreza. Nos gustaría por la presente recordarles, con firmeza, el peso de su responsabilidad y obligaciones para defender las necesidades e intereses de los pueblos de África

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