Las acciones de seguimiento encargadas son importantes

Jueves 28 de junio de 2012

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Fecha: 25 de junio de 2012

Fuente: Red del Tercer Mundo (TWN)

TWN RIO+20 Noticias Actualización No. 23

Río de Janeiro, 25 junio (Martin Khor *) – Debido a que el mundo está enfrentando crisis serias a nivel global tanto en el medio ambiente como en la economía, las expectativas con los resultados de la cumbre Rio+20 celebrada la semana pasada eran muy altas.

Por lo tanto, profunda fue la desilusión pública cuando el centenar de jefes de estado y de gobierno que acudieron a Río de Janeiro fueron incapaces de acometer acciones firmes. Existía una sensación de que los discursos, las mesas redondas y los paneles de debates celebrados en el gigantesco centro de conferencias de Río eran parte de una función ceremonial para los líderes políticos, mientras que las decisiones duras que se requerían para solucionar las crisis se evitaron o se pospusieron.

La cumbre aprobó un documento," El Futuro que Queremos", que contiene muy poco material nuevo relacionado con acciones urgentes. Reafirmó o recordó lo que se había aceptado hace 20 ó 10 años (en la primera Cumbre de Río y en la Cumbre de Johannesburgo que produjeron un Plan de Aplicación respectivamente), y decidió que las conversaciones continuaran en Naciones Unidas (en Nueva York) a fin de fortalecer las instituciones, valorar si proporcionar financiamiento y tecnología a los países en desarrollo, y establecer nuevas metas de desarrollo sostenible.

Cuando se compara lo obtenido con las tareas urgentes requeridas, se observa que no hubo ningún avance significativo. Pero tampoco puede decirse que la Cumbre haya sido el fracaso que algunos plantean.

Al verse frente a la perspectiva de un verdadero fracaso, los funcionarios que representaban a casi 200 países se alejaron del abismo y consiguieron soluciones de avenencias de último momento en un texto convenido sólo un poco antes de que sus líderes políticos llegaran.

El multilateralismo dentro del desarrollo sostenible fue puesto a prueba y sobrevivía para vivir otro día.

El documento final se limitó a estar de acuerdo con los requisitos mínimos de éxito, dado el estado de deterioro en que se encuentra la cooperación internacional y las duras batallas que los países en desarrollo tuvieron que llevar a cabo en el último año para lograr que sus criterios se escucharan.

A menudo parecía una tarea defraudante y aparentemente desesperada. Pero en el fin los países en desarrollo se impusieron en varios problemas.

En la plenaria final celebrada la noche del 22 de junio, la Presidenta brasileña, Dilma Rousseff, saludó el documento final y lo consideró un paso histórico para el desarrollo sostenible. Ella dijo que era un “punto de partida” y no un “umbral o techo” para poner en práctica el camino hacia el desarrollo sostenible que debía ser ambicioso y servir como un legado para las generaciones futuras.

Ésas fueron unas palabras muy bien escogidas, ya que el documento per se no contiene grandes puntos de acción, pero constituye un punto de partida, para desbrozar el camino hacia acciones potencialmente importantes.

La batalla más grande llevada a cabo durante la última semana de negociaciones en Río fue para lograr que los países desarrollados, sobre todo los Estados Unidos, renovaran los compromisos originales alcanzados en la historia Cumbre de la Tierra de 1992. Sin eso, la cumbre hubiera sido un desastre. Casi en el último día, EE.UU. cedió. El documento en su párrafo 15 reafirma ahora los principios de Río 1992, incluso el principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas" (CBDR).

Tanto el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas como la equidad se “recuerdan” como la base para la acción en el régimen del clima global, una victoria para los países en desarrollo ya que estos dos principios estaban notablemente ausentes en la decisión tomada durante los debates sobre el clima celebradas el pasado mes de diciembre para dar inicio a las negociaciones sobre una nueva Plataforma de Durban bajo el marco de la Convención sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas.

(El Párrafo 191 contiene esta frase ":… Recordamos que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático estipula que las partes deben proteger el sistema del clima para el beneficio de las generaciones presentes y futuras de humanidad sobre la base de la equidad y de acuerdo con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades …")

Respecto de la tecnología, EE.UU. y otros se negaron a reafirmar su compromiso para transferir tecnología a los países en desarrollo, mientras que insistieron en que esto se hiciera de forma voluntaria y bajo condiciones mutuamente convenidas (significando que la transferencia de tecnología se haría abajo condiciones comerciales). Esto llevó a l intercambios muy intensos y acalorados. En el último día, EE.UU. aceptaba el lenguaje que “recordaba” el texto referido a la tecnología de la Cumbre 2002 Rio+10 en Johannesburgo, que incluía la transferencia de tecnología en condiciones favorables para los países en desarrollo.

En el tema de los financiamientos para los países en desarrollo, los países desarrollados han disminuido sus compromisos anteriores, cuando en estos momentos se niegan a aceptar las condiciones usuales “nuevos y adicionales recursos financieros.” Hay referencias en cambio, a conseguir fondos de una “variedad de fuentes” y “de nuevas asociaciones”, un código para la importancia reducida (y quantum) en la financiación gubernamental de los países desarrollados para los países en desarrollo.

En aras de salvar el espectáculo, se acordó que se iniciara en la ONU un debate para buscar opciones para una estrategia de financiamiento del desarrollo sostenible. Y se le pide a la ONU prepare un informe sobre un mecanismo que facilite la tecnología para presentarlo a debate ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Éstas son acciones muy débiles para ser llevadas a cabo, y apenas convencerán a los países en desarrollo de que ellos conseguirán los medios (financiamiento y tecnología) para llevar a cabo las nuevas obligaciones respecto del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

Por lo tanto, los países desarrollados no han mantenido su nivel de compromisos de hace 20 o incluso 10 años atrás, ya sea relacionado con los principios del desarrollo sostenible o sobre el financiamiento y la tecnología.

En efecto los países en desarrollo hicieron concesiones significativas al aceptar ese lenguaje tan diluido, y esto debe verse como su principal contribución a la obtención de un resultado en Rio+20.

Un nuevo tema en el resultado de Río es la decisión de establecer metas de desarrollo sostenibles (MDS). Esto se hará durante el próximo año a través de un grupo de trabajo formado por 30 miembros en la ONU, que será nominada por los gobiernos. Los temas en las metas incluirán los tres aspectos del desarrollo sostenible – el económico, el social y el medioambiental.

Los países desarrollados, sobre todo la Unión Europea (EU), se sintieron defraudados porque la propia cumbre no adoptó ninguna de las metas medioambiental específicas que ellos habían presentado. Los países en desarrollo adujeron que no había tiempo para alcanzar un acuerdo sobre cuales debían ser las metas iniciales ya que se debían incluir también las metas económicas y sociales.

(Estados Unidos defendió que sus metas tenían aspectos que no eran medioambientales pero los países en desarrollo señalaron que las 5 metas eran esencialmente medioambientales.)

El documento tiene una extensa sección sobre “la economía verde.” Este tema había absorbido la mayoría del tiempo y energía de las reuniones preparatorias de la cumbre durante los últimos dos años. Estados Unidos, en particular, defendía poder contar con una hoja de ruta sobre economía verde que contara con la aprobación de la ONU con metas y blancos específicos.

Pero los países en desarrollo tenían muchas preocupaciones, ya que temían que el concepto de “economía verde” reemplazara al “desarrollo sostenible”, que podría justificar el proteccionismo del comercio, y que existieran obligaciones de “economía verde” con los que todos los países tuvieran que estar de acuerdo sin contar con los correspondientes medios de aplicación de los países desarrollados hacia los países en desarrollo.

Después de una lucha titánica que se extendió durante todo un año, finalmente se acordó en Río que "las políticas sobre económica verde” (en oposición a una definitiva “economía libre”) eran solo una de las herramientas para alcanzar el desarrollo sostenible, que éstas no serían un rígido conjunto de reglas, y que habría un paquete de 16 principios que incluyeran el hecho de evitar la protección del comercio y la condicionalidad sobre la ayuda.

El documento también tiene una sección grande en la acción en muchos temas, incluso el agua, océanos, biodiversidad, comida y agricultura, las ciudades, el desarraigo de pobreza. Éstos contienen las propuestas y prometieron acciones la mayoría de que son muy útil como las pautas para los países llevar a cabo.

También se acordó fortalecer y actualizar el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, incluido una membrecía universal de su consejo de administración y un incremento en la financiación. Pero la propuesta para convertirlo a una agencia especializada no tuvo éxito.

Potencialmente la decisión más importante en Río fue la de crear un fórum político de alto nivel sobre desarrollo sostenible, que reemplazara la actual Comisión sobre Desarrollo Sostenible. El fórum proporcionaría la dirección política, establecería la agenda y habilitaría el diálogo regular, tendría en consideración los nuevos retos de desarrollo sostenible, supervisaría el progreso alcanzado en la aplicación y mejoraría la coordinación dentro del sistema de la ONU.

El problema principal durante los últimos 20 años ha sido que se redactan declaraciones y se hacen planes de acción, pero las instituciones que deben ponerlos en práctica han sido demasiado débiles. Si el nuevo fórum pudiera contar con una amplia agenda, un mandato bastante amplio para actuar, un proceso dinámico de discusión y de toma de decisión, una secretaría fuerte y un alto apoyo político, entonces el modesto documento que emane de la Cumbre de Rio+20 se podría transformar en un proceso y una organización que cambiara el mundo.

El éxito de cualquier conferencia se determina en última instancia por la fuerza de su proceso de seguimiento. Rio+20 podría seguir siendo una desilusión, o se podría convertir en el principio de algo importante. En ese sentido, Rio+20 no ha concluido, sino sólo ha comenzado, tal como lo expresara la Presidenta brasileña durante la clausura de la Cumbre. #

* Este artículo se publicó por primera vez en The Star (Malasia), 25 de junio de 2012

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