Red de Investigación Asia - Pacífico: El APRN respalda a los mil millones de mujeres que se ponen de pies para protestar contra la crisis capitalista, la militarización y la guerra

Martes 12 de marzo de 2013

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Fecha: 8 de marzo de 2013.

Fuente: Asia Pacific Research Network (APRN).

Type: Material de referencia.

Palabras claves: violencia contra las mujeres, empoderamiento de las mujeres, One Billion Rising (Mil Millones se Ponen de Pies).

La Red de Investigación Asia-Pacífico se suma a los miles de millones de mujeres de todos los rincones del mundo que se ponen de pies para protestar contra la crisis capitalista, la militarización y la guerra con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo de 2013.

Las mujeres y los niños sufren la más brutal forma de violencia y oppression en la misma medida en que el empeoramiento de la crisis capitalista aviva los ataques contra el sustento y los derechos de los pueblos, se apodera masiva y ampliamente de los recursos así como por el resultado de las guerras de agresión.

Sin embargo, no siempre las mujeres se resignan a ser las víctimas. Las mujeres, a escala mundial, incluidas aquellas que pasivamente hacen frente y se adaptan a las prácticas y las que presentan una resistencia activa se alzan contra la violencia y la explotación, abogando por empleos y justicia, por el reconocimiento de sus derechos.

En este día la Red de Investigación Asia-Pacífico desea compartir con ustedes un artículo informativo redactado por nuestro ex-Presidente, Antonio Tujan, Jr., donde se habla de la mujer ofreciéndole resistencia a la crisis capitalista, a la militarización y a la guerra.

¡Poner fin a las guerras imperialistas de agresión e intervención! ¡Detener la forma de esclavitud moderna y la violencia contra las mujeres! ¡Poner fin a la represión política y las violaciones de los derechos humanos!

LAS MUJERES OFRECIÉNDOLE RESISTENCIA A LAS CRISIS Y LA GUERRA. Una Introducción por Antonio Tujan, Jr.

El tema de investigación referido a la opresión de las mujeres y su empoderamiento ha ocupado siempre un lugar prominente a lo largo de los catorce años de trabajo colaborativo realizado por los miembros de la Red de Investigación Asia-Pacífico. Entre los mismos se encuentra la investigación coordinada sobre la globalización y el trabajo de las mujeres que explore la combinación de la opresión y la explotación por concepto de género y de clase y su intensificación producto de las formas neoliberales de política y de práctica para el desarrollo de Asia y el tema de la mujer en situaciones de conflictos bélicos.

Casi a finales del primer decenio del Siglo XXI, el tema de las múltiples crisis y guerras se había convertido en el fenómeno definitorio no sólo para Asia sino para todo el mundo. En el actual contexto de una profunda y prolongada crisis global, Asia permanece erguida como una auto-contradicción excepcional –una región de alto crecimiento en un mundo de recesión y anémica recuperación pero igualmente una región con una profunda pobreza donde más de la mitad de la población pobre del mundo persevera. Y encima de todo esto, Asia es el escenario donde la mayoría de las guerras de los decenios anteriores se produjeron y siguen existiendo en la actualidad.

La crisis económica y las guerras crean las condiciones para que las mujeres sufran formas más extremas de discriminación de género que traen como resultado más abuso, más explotación, más represión, y nuevas víctimas de las que normalmente existen ya. La combinación de la explotación de clase y de género trae como resultado una mayor explotación de las masas de mujeres que trabajan arduamente – mujeres trabajadoras a las que no se les selecciona para trabajos similares porque se supone que trabajaran menos, con un desempeño de baja calidad o que solo son una fuente secundaria de sustento o las mujeres rurales que carecen de derechos en el orden feudal. Las mujeres son las más afectadas por la crisis ya que ésta destruye las fuentes de sustento de las comunidades y trae como resultado un menor ingreso e incluso hasta la pérdida de ellos en muchos casos, en especial cuando se trata de los más pobres. Gracias a la antigua discriminación basada en el género, las mujeres sufren por la pérdida de empleos o se las tienen que apañar con salarios más bajos, con empleos de baja calidad que carecen de buenas medidas de seguridad, y como resultado las mujeres sufren la carga de la crisis – despidos, pérdida de beneficios, pérdida de servicios sociales, etc…

Y las mujeres no solo forman parte de una porción desproporcionadamente grande de los pobres en los países del mundo que son más vulnerables a la crisis económica, sino que también son muy vulnerables a los sinnúmero de desastres y otros efectos de la crisis climática – huracanes, inundaciones, sequías, desprendimiento de tierras, pestilencia, etc…

El papel que desempeñan las mujeres en la reproducción también significa que en estas situaciones de dislocación física, las mujeres encaren incluso circunstancias más difíciles para cumplir con sus responsabilidades de buscar los alimentos y el agua y otras necesidades para sobrevivir.

Ante una disminución de los medios de subsistencia y en los resultados materiales, el proceso de desplazamiento de las mujeres ha incluido la dislocación física que va desde lo rural la lo rural, de lo rural a lo urbano hasta una emigración forzada. Esta dislocación física acarrea dentro de ella muchos otros entornos de desposesión, sufrimiento emocional, abuso físico y sexual y violencia. También se ha producido una erosión particular de los espacios intangibles de la mujer tales como la solidaridad y el apoyo comunitario, que deja el entramado de supervivencia de la mujer en girones bajo el empuje de los sistemas de valores individualistas que son generados por los patrones y las políticas de consumo del Mercado.

Las guerras no deben ser consideradas solo desde el punto de vista de su repercusión sobre los pueblos y las comunidades en tanto que víctimas pasivas atrapadas en el fuego cruzado. A menudo las guerras son actos cometidos por las élites en marcos de trabajo politicos extremos de eliminación física donde los pueblos resultan las principales víctimas. Además, el pueblo también es el sujeto a la hora de hacer valer sus intereses, ya sea en guerras de liberación o de resistencia armada o en una resistencia pasiva a la opresión y a la propia guerra. En Asia, la mayoría de las guerras se llevan a cabo como agresiones imperialistas en gran medida por los Estados Unidos tal como sucede con las guerras en Irak y en la península coreana. Los conflictos armados continúan realizándose en resistencia a estados opresores tales como en la India, Birmania, Nepal, Filipinas, etc…

Al igual que en las crisis económicas y sociales, las guerras tienen una fuerte repercusión en las mujeres debido a las múltiples causas de vulnerabilidad creadas por la discriminación de género – las condiciones miserables de desplazamiento resultantes que la militarización y las guerras infligen en las mujeres y los niños incluidos horrores tales como la violación sistemática como actos de guerra y represión.

Probablemente el empoderamiento de las mujeres sea una responsabilidad más fundamental como una continuación de los esfuerzos por alcanzar la igualdad de género como enfoque para alcanzar igualdad de derechos, porque no se puede alcanzar la igualdad de género sin el empoderamiento de aquellos que están marginalizados, aquellos que son oprimidos. Sabemos que el empoderamiento de las mujeres es algo que requiere auto organización y una acción afirmativa por parte de las mujeres. No se trata solamente de eliminar la desigualdad y que uno tiene que estar a favor de las mujeres. Si de verdad uno quiere trabajar por la igualdad, debe ser feminista.

De la Supervivencia a la Resistencia.

Las crisis económicas y las guerras presentan situaciones que traen como resultado una opresión extrema, el abuso y la explotación de la mujer, y también permiten la aparición de situaciones que desafían la agenda a favor de la igualdad de las mujeres y su empoderamiento la creación de la crisis y la guerra se enfrenta mejor en el espíritu de la supervivencia y la resistencia, y no solamente el espíritu de la resistencia, sino en un entorno de resistencia.

Esta fue la conclusión alcanzada en la conferencia de Bali de la Red de Investigación Asia-Pacífico, con motivo de la Reunión General Annual del Banco de Desarrollo de Asia donde las mujeres llegaron a la conclusión en su taller sobre la crisis económica que debíamos hacer frente a la crisis. En el informe de la plenaria se formula una interrogante respecto de la pertinencia de un llamado a la Resistencia cuando la crisis es una realidad objetiva. Explicaron que la crisis es el resultado de una opresión y una explotación total por parte del imperialismo contra el pueblo, que al final sufre la mujer. El pueblo debe responder haciendo resistencia a la crisis y los esfuerzos del imperialismo para pasar la carga de la crisis y la intensidad de sus efectos sobre el pueblo, en especial sobre las mujeres.

Aunque las mujeres por lo general han estado en el extremo receptor de las repercusiones negativas de la globalización neoliberal y la Guerra, la realidad es que las mujeres han encarado estos desafíos con una supervivencia active – con el decurso del tiempo han atravesado varios ciclos de hacer frente y adaptarse al ataque de las crisis múltiples. Han hecho uso de los espacios altamente explotadores y los han abierto para encontrar medios de supervivencia y apoyo para ellas y sus familias. Han llegado hasta a abrazar nuevos medios de sustento y han formado nuevos vínculos para evadir, así como para hacer frente a las normas patriarcales. Las mujeres, haciendo uso de mecanismos de sustancia precarios y de trabajos domésticos migrantes en entornos urbanos e internacionales han recurrido a sus habilidades para sobrevivir en nuevos espacios, a la vez que han adquirido otras nuevas a pesar de que muchas de estas habilidades les resultan ajenas y son difíciles de adquirir dada las limitaciones de educación disponibles a la mujer.

Las mujeres han hecho uso de diversos mecanismo para asumir el control sobre sus vidas, que van desde mecanismos simples para soportar – tales como el de encontrar nuevos espacios para la supervivencia económica y social hasta la verdadera liberación. Algunos han sido mecanismos de supervivencia individual sola, otros como organizaciones comunales e incluso más como organizaciones políticas que se unen a otras fuerzas progresistas. La Resistencia organizada de las mujeres va desde esfuerzos para la creación de la paz hasta la desobediencia civil o sumarse a la Resistencia armada organizada. De forma similar, sabemos que la mayoría de las guerras constituyen actos supremos de opresión y explotación por parte de una élite, y por lo tanto a esto también se le debe ofrecer resistencia y no sencillamente abogar por la paz sino poner un fin genuino a las guerras mediante la resistencia popular contra la fuente de la guerra.

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