ATFD : Nosotras las mujeres tunecinas, !seguimos de pie!

Jueves 25 de abril de 2013

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Fuente: Nawat.

Fecha: 23 de abril de 2013.

Palabras clave: Asociación, ATFD , Mujeres, Sociedad civil, Túnez.

Túnez, 23 de abril de 2013

Declaración

Frente a la violencia contra la mujer

Y por la pluralidad de su expresión

¡Nosotras mujeres tunecinas, seguimos de pie!

Ante la recrudescencia de los daños y las violaciones de los derechos de la mujer y de las niñas, producidos en estos últimos meses;

Ante la agravación de la precariedad, del desempleo y de la violencia en el sector rural y obrero;

Ante las campañas denigrantes y las agresiones contra los artistas, los periodistas, los militantes y en general contra las mujeres activas en el espacio público;

Ante el establecimiento de políticas segregacionistas que cuestionan la educación mixta en los centros escolares;

Ante la multiplicación de jardines infantiles que se escapan de todo control institucional y pedagógico, que van desde la autorización del niqab para las maestras y del hijab (velo) para las niñas;

Ante el aumento de las decepciones escolares en los internados y entre los jóvenes de la enseñanza media y superior;

Ante el acoso de mujeres, las intimidaciones y las provocaciones en los medios de transporte y en general en cualquier espacio público;

Ante los matrimonios de menores y el reconocimiento del matrimonio ¨orfi ¨ (consuetudinarios);

Ante el cuestionamiento del derecho al aborto y de todo tipo de amenazas de abusos sexuales:

Nosotras, las activistas y miembros de la ATFD, estremecidas por la ola de violación de mujeres, perjudicando en ocasiones a niños menores por aquellos que deberían proteger a los ciudadanos y ciudadanas (de tres casos dos implicaban a policías y el más reciente se produjo en un jardín infantil), nosotras nos sentimos indignadas por todas esas formas de violencia y expresamos nuestra solidaridad con todas las víctimas.

Consideramos que esas violencias, sobre todo las sexuales, emanan de un sistema patriarcal, aquí como en otros lugares, que estigmatizan el cuerpo de las mujeres al apropiarse de él y al controlarlo, influyendo en todas las instituciones a través de sus representaciones respectivas (la policía, la justicia, los servicios médicos, etc.)

Fieles a nuestros principios y comprometidas constantemente con la lucha contra las violencias y las discriminaciones de la mujer, seguiremos enarbolando las campañas contra la violencia sexual de conformidad con nuestro apego a la universalidad y la indivisibilidad de los derechos humanos de la mujer.

Convencidas de que la igualdad entre hombres y mujeres sólo puede alcanzarse con la democracia y la justicia social. Convencidas de que el reconocimiento de la ciudadanía plena de las mujeres, su participación en el desarrollo, la garantía de sus derechos económicos y sociales y el respeto de su integridad física, son las condiciones sine qua non para una sociedad justa, igualitaria y democrática.

Queremos recordar a la opinión pública nacional e internacional nuestra contribución en la consecución de los logros de la mujer tunecina, fundamentalmente en materia de la lucha contra la violencia, tema silenciado desde hace mucho tiempo: la adopción de una estrategia nacional contra la violencia –la que aún no se ha instrumentado- la incriminación del acoso sexual, los derechos de las madres divorciadas sobre sus hijos, la atribución de la nacionalidad de la madre a sus hijos, entre otras.

Queremos también subrayar la implicación y la participación masiva de la mujer tunecina y de los miembros de nuestra asociación, como parte inseparable del proceso revolucionario, con la esperanza de que la transición democrática vendría a consolidar sus logros alcanzados y abrir una nueva vía para el debate libre y plural sobre los temas vinculados con sus condiciones y su estatus.

Las tunecinas, en todas las regiones, tanto en los espacios privados como públicos, siguen movilizándose, son vigilantes y se levantan solidarias, más allá de las diferencias, para luchar contra cualquier intento de imponer un sistema de representación sexista, sin la exclusión de ninguna mujer.

Contra toda expectativa, el contexto actual, en lugar de propiciar la libertad individual, de hombres y mujeres, en lugar de proporcionar la vida en común, se estimula y se expande en todas sus formas, la violencia contra la mujer: política, cultural, religiosa, social y económica. Estas violaciones provienen de círculos y medios diversos: de los predicadores que se erigen poseedores de la Verdad Religiosa, de los imanes en las mezquitas proclamando con total impunidad, de los medios de comunicación masivos, de los porta-voces de los partidos políticos, de los policías, de las milicias y finalmente, de los simples ciudadanos que dan rienda suelta a su machismo desenfrenado.

¨ Fase de transición democrática ¨, ¨ crisis económica ¨, ¨ relajación de la seguridad ¨ ¨ libertad de expresión reconquistada ¨, ¨ legitimidad y/o mayoría electoral ¨… todas estas respuestas transmiten justificaciones y casi una ¨ legitimidad ¨ de la violencia ejercida contra la mujer y tienden a excluirla si ésta no responde a la representación patriarcal de su cuerpo en el espacio público.

A escala institucional, estas respuestas reflejan un desentendimiento aterrador del Estado y particularmente de los departamentos ministeriales más afectados: el Ministerio de la Mujer, el del Interior, el de Educación, el de la Juventud y Deportes… ante las violaciones antes citadas.

En la ANC, la batalla de la constitucionalización de la igualdad entre hombres y mujeres se encuentra aún en el orden del día. Después de abandonar la propuesta del concepto de ¨ complementariedad ¨, las discusiones en el seno de la ANC se centran en la oposición de los diputados(as) de la mayoría en la Convención Internacional por la Eliminación de todo tipo de discriminación contra la mujer (CEDAW) y algunas medidas relacionadas con los derechos del Niño. De esta manera, la mayoría se esfuerza a concederle el estatus desigual a la mujer y sostiene un enfoque patriarcal a las relaciones en la familia y en el seno de la sociedad.

Las intervenciones del Presidente de la República, lejos de tranquilizarnos, alimentan de por sí, la categorización de la mujer en función de su cuerpo y de su vestimenta y por demás, banaliza los peligros y las amenazas a las que se enfrenta diariamente.

En ese contexto, las reacciones de los partidos políticos relacionados con la reivindicación equitativa y la denuncia de la violencia, aunque mejor recepcionadas por algunos partidos democráticos, algunos plantean la no existencia del problema, para otros existe una confusión y por ende las posiciones son el reflejo de cálculos políticos contrarios al respeto de los derechos humanos de la mujer y comprometen fundamentalmente, la materialización de los objetivos de la revolución ¨ Libertad, Igualdad, Justicia y Dignidad para todos, hombres y mujeres ¨.

Por su parte, los componentes de la sociedad civil, profundamente implicados en la lucha contra la violencia, deberían conceder a la violencia dirigida contra la mujer y las niñas especia atención y reflexionar sobre estrategias que integren en sus proyectos las violencias específicas contra la mujer.

En general, las respuestas de unos y otros, en especial de las corrientes del Islam político a menudo han invocado argumentos asociados a las ¨ especificidades culturales ¨, de la moral religiosa; éstas se han apoyado en un discurso culpabilizador, todo en detrimento de lo establecido por el derecho nacional e internacional, cuyo objetivo es banalizar la violencia, o lo que todavía es peor, justificarla y alimentarla.

Nuestra asociación, que ya ha sido objeto de ensañamiento y de denigración, sigue apoyando a las mujeres en virtud de sus principios y de su ética, en el respeto absoluto del anonimato et de la libre opción de la mujer. Las experiencias vividas por esas mujeres y los continuos daños contra sus derechos, así como el intercambio de experiencias con las asociaciones afiliadas han consolidado nuestra convicción de que el patriarcado en su acepción religiosa, cultural, económica y social funda su poder sobre la base de la apropiación y del control del cuerpo de la mujer.

Este ensañamiento y esta fijación en el cuerpo de la mujer han reforzado nuestra movilización y nuestra solidaridad con todas las mujeres cualesquiera que fueran sus modalidades de expresión y de acción. Estas formas de expresión que asumen ahora múltiples y nuevas formas para alejarse de lo ¨ políticamente moral y correcto ¨, nosotros las analizamos sin tomar partido y sin ningún enjuiciamiento moralizador. Las inscribimos en el contexto antes descrito, como gritos de rebelión frente a los intentos de controlar a la mujer y a su cuerpo y frente al recrudecimiento de los diferentes tipos de violencia y de las intrigas llenas de rencor y de odio sobre todo en las redes sociales y en los discursos conservadores y misóginos. Recordemos las reacciones del anterior Ministro de Educación Nacional ante una danza interpretada por jóvenes estudiantes de la enseñanza media, el fenómeno ¨ Harlem shake ¨ . La modalidad de acción escogida por la joven Amina, no puede en lo absoluto, justificar las amenazas de la cual ha sido objeto, cuando incluso se ha hablado de asesinato. Nosotras en la ATFD nos mantenemos a su lado, le testificamos nuestra solidaridad en su condición de mujer, víctima de la violencia, y respetando la opción de su acto aún cuando su forma de actuar no se corresponde a la de todas las feministas y de todas las ONG.

Rechazamos todos los intentos de emplear la religión o la seudo moral para justificar los daños a la dignidad de la mujer, a su integridad física, moral y sicológica.

Llamamos a las autoridades a asumir su responsabilidad para garantiza las libertades y proteger la mujer contra todo tipo de violencia y amenazas.

La pluralidad de la expresión y su libertad son logros de nuestra revolución y no estamos en disposición de renuncia a ellos.

Por la ATFD

La Presidenta

Ahlem Belhadj

Ver en línea : http://nawaat.org/portail/2013/04/2...

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