De torturado a tirano

Viernes 12 de abril de 2013

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Fuente: CIHRS.

Fecha: 11 de abril de 2013.

Palabras claves: Hermandad Musulmana, Egipto, Derechos humanos, mundo árabe.

Lo realmente impactante no es que las Corrientes islámicas cuenten con probadas prácticas de derechos anti-democráticos y anti-humanos, sino lo rápido que ellos se quitaron la careta de víctimas, nos dice Bahieddin Hassan.

“El aparato de seguridad no participa en la actividad comercial con el arte sino se dedica a enfrentar las acciones criminales.” Quizás le sorprenda saber que el autor de esta cita no es un observador imparcial, sino un líder de un grupo que otrora sufriera persecución, cuyos miembros encaraban la tortura y el abuso por parte de las fuerzas de seguridad. Se trata de Rachid Ghannouchi, líder histórico del movimiento tunecino Al-Nahda y su actual presidente, quien a menudo expresó su crítica a la tortura sufrida bajo el régimen anterior, y rechazó la justificación que esgrimieran los regímenes tanto en Tunes como en Egipto, de que la policía estaba haciendo frente al terrorismo que amenazaba las vidas de millones de personas. No se trata de un viraje aislado en la retórica después de la revolución.

Desde que asumiera el poder en Egipto la Hermandad Musulmana (controlando la presidencia, la legislatura y el gabinete), las violaciones a los derechos humanos que iniciaron la revolución han continuado, y en algunos casos, los abusos se han hasta vueltos más serios. Se reprime violentamente a los protestantes casi que a diario, y en los pasados meses una cifra mayor de periodistas y personal de los medios se han visto sujetos a investigaciones por parte de la fiscalía y han encarado juicios por cargos de insulto al presidente en cifra superior que la alcanzada en los 30 años vividos bajo el antiguo presidente Mubarak. La autonomía judicial ha recibido sus golpes más serios en 60 años. Se ha aprobado una nueva constitución que por primera vez en la historia de Egipto brinda carácter de constitucionalidad a los juicios militares para juzgar a civiles. Una ley sobre ONGs se encuentra bajo consideración en estos momentos lo que nacionalizará efectivamente a la sociedad civil y diezmará las organizaciones no-gubernamentales por los derechos humanos. Mientras tanto, los defensores y los líderes del partido dominante han asaltado públicamente a los protestantes, han rodeado físicamente la ciudad de producción de los medios, y han asaltado a profesionales de los medios y han puesto bajo asedio a los tribunales en un intento por influir sobre sus decisiones e impedir sus deliberaciones, tal como sucedió con el tribunal supremo de Egipto, el Tribunal Supremo Constitucional, mientras que el presidente y su gabinete permanecían en un silencio cómplice. Pero el presidente no guardó el mismo silencio cuando resultaron asesinadas 40 personas en enero en Port Said y en Suez — en su lugar expresó su aprecio hacia la policía y los instó a tomar acciones más decisivas. Las ironías abundan bajo este clima.

Quizás lo más sorprendente sea el hecho que antes los simpatizantes del partido dominante torturaban a los prestantes cerca de los muros del palacio presidencial de Al-Ittihadiya el pasado mes de diciembre, primero ellos se reunieron en una mezquita cercana para realizar sus plegarias. De forma similar, el 22 de marzo, después de haber concluido con las oraciones de los viernes, miembros y simpatizantes del partido dominante nuevamente torturaron a víctimas, esta vez en una mezquita de Muqattam. El Corán dice, “Entonces, cuando se haya concluido la oración, extiéndase por la tierra y busque la recompense de Dios, y recuerde a Dios frecuentemente; usted prosperará felizmente,” (62:10). ¿Será que acaso la tortura nos acerca más a Dios? ¿Sus oraciones no prohíben la indecencia y el mal? (29:45) ¿O, será que la interpretación del Corán cambia cuando la víctima se convierte en el opresor?

Sin embargo los crímenes violentos que se han cometido en el palacio Al-Ittihadiya y en Muqattam no han sido investigados por el fiscal general, mientras que diligentemente se concentra en casos de insulto y difamación verbal. Los actos de violencia difaman e insultan al Islam mucho más de lo que Bassem Youssef y otros pudieran incluso hacer con sus meras palabras.

El presidente, en un discurso pronunciado el 6 de abril en Sudán, dijo que tenía intenciones de lanzar una “segunda revolución” para alcanzar los objetivos del “proyecto de renacimiento”. La interrogante es ¿una revolución en contra de quién y haciendo uso de qué medios? Cuando falla la seguridad y la represión legislativa – tácticas preferidas por el régimen – ¿qué tipo de revolución podría eliminar los obstáculos que se han detectado para el proyecto de la Hermandad Musulmana? ¿Se trata quizás de una revolución o de una masacre?

EN DEFENSA DE LOS OPRESORES: He dedicado casi la mitad de mi vida a la defensa de los derechos humanos, y más de ese tiempo defendiendo los derechos de los islámicos en Egipto y en el mundo árabe. Ni por un minuto albergué ilusiones acerca de las tendencias autoritarias de muchos de aquellos cuyos derechos defendía, sin importar si pertenecían a grupos descritos como moderados tales como la Hermandad Musulmana, o como terroristas tales como los jihadistas. De hecho, hubo momentos en los que sospechaba ellos habían cometido, o habían participado en, supuestos asesinatos, pero como en los casos de otros defensores de derechos humanos en todas partes del mundo, defendí valores y principios que priman sobre la política y las inclinaciones personales. Cada persona, incluso los criminales y asesinos, deben ser tratados de forma humana.

La defensa de los derechos humanitarios de sospechosos de terrorismo – es decir, aquellos que se sospecha hayan perpetrado o hayan incitado a las violaciones de los derechos humanos – constituyó una importante fuente de conflicto dentro de la primera organización no gubernamental egipcia por los derechos humanos, la organización egipcia por los derechos humanos (EOHR), en el decenio de 1980. La mayoría de los fideicomisarios EOHR no desean verse involucrados con estos casos de violaciones de derechos humanos y prefieren que la EOHR se concentre en las violaciones de la libertad de palabra y creencia, los derechos de las mujeres y los derechos de las minorías. Me opongo enérgicamente a esto. Cuando la junta, de forma totalmente democratica realizó consultas con los miembros de la organización a mediados de 1988, una abrumadora mayoría de ellos, conocido como laicos, defendieron y apoyaron la defensa de los derechos humanos de incluso sospechosos de terrorismo o instigadores de los ataques contra los derechos humanos.

El hecho de defender a los islámicos constituía una fuente de tensión con el régimen de Egipto y su aparato de seguridad, que en ocasiones llegaban a confrontaciones directas. Esta fue una de las razones por las que el régimen se negó a conceder un estatus legal a EOHR por espacio de 17 años, cinco de los cuales (1988-1993) fungí como su Secretario General. Después de pasar al Instituto de Estudios sobre Derechos Humanos del Cairo (CIHRS) en 1994, un destacado asesor presidencial invitó a varios grupos de derechos humanos a que fueran a su oficina para celebrar una reunión privada, entre ellos se encontraba CIHRS. El principal, quizás el único, mensaje de la reunión fue que los grupos de derechos debían dejar de involucrarse en los que los asesores consideraban como un apoyo para los islámicos políticos. En esa reunión o en la junta de cualquier organización que asistió se podía encontrar un solo islamista. Todos los asistentes eran laicos, entre ellos se encontraba un grupo especializado en la defensa de los derechos cópticos. Sin embargo, todos los allí presentes rechazaron el mensaje del presidente e intentaron convencer a sus asesores de que la defensa por parte de la organización de los derechos humanos no representa un apoyo político igualitario aún cuando algunos grupos islámicos utilizaron su apoyo moral para obtener respaldo político tanto internamente como a nivel internacional.

En 2006, brindé mi contribución a un libro publicado en los Estados Unidos acerca de los derechos humanos en el mundo árabe. En el capítulo titulado “Defendiendo a los islámicos como cuestión de ética”, expliqué el raciocinio detrás de mi firme defensa a los islámicos, en todo momento expresando un profundo escepticismo acerca del potencial para una tendencia potencial hacia derechos humanos coherentes y democráticos que involucren a esa generación de movimientos islámicos políticos en Egipto, en comparación con los acontecimientos positivos dentro de las corrientes de izquierda y Nasserista de ese momento.

EL OPRESOR SE DESPOJA DE LA MÁSCARA DE VÍCTIMA: por lo tanto, no me tomó por sorpresa la tendencia autoritaria, contraria a los derechos humanos y anti-democrática que observé en la Hermandad Musulmana y en otros grupos islámicos políticos. Sin embargo, me golpeó la forma tan rápida en que se puso de manifiesto la cara del opresor. Franz Fanon y otros examinaron el proceso mediante el que la víctima se convierte en el opresor. Lo que pasa con esos grupos no es una transformación, sino más bien un proceso de quitarse la máscara de victima para poner al desnudo al verdadero perseguidor que yace debajo de la misma. En las horas que pasé prestando atención a los documentados testimonies, observé que a menudo las ‘víctimas” no podían ocultar el opresor que bullía en su interior. En ocasiones, sus palabras llevaban veladas amenazas contra mi persona. No es el monstruo que se oculta debajo de la máscara lo que me sorprende, sino el hecho que se despoje de la máscara tan rápidamente.

Se impresionó que solo unos pocos meses después de asumir el poder, las otrora víctimas han comenzado, de forma pública, rechazaron a las organizaciones no-gubernamentales de derechos humanos que las habían defendido, reproduciendo sin ningún pudor la retórica de sus propios perseguidores – el régimen de Mubarak- para atacar a las organizaciones no-gubernamentales de la sociedad civil como “herramientas potenciales para dinero de ultramar”. Antes de la revolución, los líderes islámicos no tenían objeción alguna cuando las ONG de derechos humanos ponían al desnudo las violaciones de derechos humanos en los foros internacionales o en los países occidentales. Sin embargo, ahora cuando ya no son más las víctimas sino un tirano, la Hermandad Musulmana ha reclasificado dicha crítica como una injerencia en sus asuntos internos.

De forma similar, no negaron fondos de fuentes extranjeras cuando se gastaba en la defensa de sus colegas. Un destacado miembro de la Hermandad Musulmana y ex-parlamentario se jactaba de que había discutido con el propio Fathi Sorour, en antiguo vocero de la Asamblea Popular, debido a que Sorour no hizo circular un memorándum de la CIHRS dirigido a todos los miembros del Parlamento. Por supuesto, él manifestó su objeción porque una sección del memo se avenía a los intereses de la Hermandad Musulmana. En contraste, recientemente, líderes de la Hermandad manifestaron a organizaciones internacionales que Egipto después de una exitosa revolución no necesitaba más de las ONGs para defender los derechos humanos.

Este viraje en la posición tiene sentido porque todos los opresores se afanan por evitar se ponga al desnudo sus crímenes y evitar que se escuche la voz de las víctimas. Desafortunadamente, esto se ha convertido en los cimientos de una alianza nueva y sangrienta entre la Hermandad Musulmana y un ala del aparato de seguridad. La Hermandad Musulmana busca consolidar el poder, bajo cualquier forma y a cualquier precio, incluso llegando a pagar el precio de alinearse con un enemigo que le dio persecución por espacio de casi un siglo.

No me arrepiento de algo. Si pudiera regresar a 25 años atrás, haría las mismas cosas sin vacilar un minuto. Siento lástima por ellos y desprecio hacia los niveles de “ética” en la que se pueden hundir los seres humanos.

El autor de este artículo es el director del Instituto para Estudios sobre Derechos Humanos del Cairo (CIHRS). El presente artículo es parte de la introducción a la parte introductoria del informe anual del CIHRS sobre derechos humanos en el mundo árabe, que se emitirá este mes.

El presente artículo se public en el semanario Al-Ahram el 9 de abril de 2013.

http://weekly.ahram.org.eg/News/219... . 11 de abril de 2013.

Ver en línea : http://www.cihrs.org/?p=6339&lang=en

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