Declaración formulada por la OWFI con motive del Día Internacional de la Mujer 2013

Viernes 8 de marzo de 2013

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Fuente: AWID.

Fecha: 8 de marzo de 2013.

Palabras claves: Derechos de las mujeres, Promoción, Derechos civiles y políticos, Derechos económicos, sociales y culturales, Igual y no discriminación, Fundamentalismo religioso, Violencia contra las mujeres.

Después de diez años de destrucción y corrupción en Irak.

Nuestra única esperanza es una revolución cultural y política.

Este año la celebración del Día Internacional de la Mujer coincide con el décimo aniversario del trágico ataque perpetrado por la maquinaria belicista estadounidense contra millones de civiles iraquíes que no sospechaban nada, lo que provocó una de las crisis humanas más grandes de la edad moderna, bajo el pretexto de liberar a Irak y a los hombres y mujeres de Irak. Se debe destacar el hecho que esta guerra se lanzó como resultado de la mayor mentira al expresar que existían, en Irak, armas de exterminio en masa. Esta es una mentira que debía ser castigada con el veredicto de haber cometido un crimen de Guerra, y se debería reclamar responsabilidad por el genocidio cometido contra los iraquíes durante diez años así como la responsabilidad por las futuras muertes masivas que se producirán como resultado de la contaminación del medio ambiente, además del sufrimiento del pueblo bajo un caos político que quizás requiera de otros diez años para alcanzar su solución.

La mujer iraquí ha sido testigo de todo tipo de crimen y ha experimentado sentimientos de agravio que son resultados comunes en todas las guerras; lo primero es la pérdida del 10 por ciento de los esposos y padres de la población femenina iraquí, lo que significa que más de 3 millones de mujeres y niñas han perdido la fuente de ingresos o se han quedado sin protección lo que las convierte en una población indefensa que está privada de todos los componentes de la dignidad humana. Como resultado de esta situación, en la actualidad 3 millones de viudas y niñas huérfanas se ven explotadas por las bestias humanas que se criaron dentro de la zona verde para disfrutar de las riquezas de Irak, a la vez que se apoderan del 99% de los recursos y se aseguran de pisotear la dignidad humana de la población femenina que se convierte en la víctima de la trata, de la explotación sexual, de la poligamia y de los matrimonios para deleite religioso.

En cuanto aquellas mujeres que tienen la fortuna de estar rodeadas de cierto grado de protección social o disfrutan de una fuente de ingresos, siguen disfrutando solo del estatus de un ciudadano de segunda clase, bajo las leyes válidas del asesinato por honor, maltrato a la esposa, herencias desiguales así como testimonio desigual ante los tribunales. Además, diez años de ocupación han permitido y de hecho han fomentado el veneno político y el lavado de cerebro en la sociedad por intermedio de decenas de estaciones de televisión en estado de una misoginia fanática, la promoción de un estilo de vida donde las mujeres son sencillamente las sirvientas, las criadoras y las que atienden el hogar sin que se haga mención de los derechos civiles que disfruta un ciudadano pleno. Por el contrario, se han introducido en la sociedad nuevos temores respecto de una femefobia, donde siempre existirá la duda sobre las mujeres como fuente de pecado e indecencia, como una bestia que requiere ser domada para ser domesticada y acepte la forma de vida de los esclavos en las prisiones. Además, los mismos medios de difusión programan a la mujer para que defienda esa recién encontrada esclavitud como fuente de orgullo y beneficio que no le ofrece ninguna otra sociedad.

La sociedad iraquí ha experimentado una turbulencia política durante muchos meses consecutivos en los que gigantescas manifestaciones exigen poner fin a la opresión sectaria que ejercen los partidos políticos dominantes islamistas chiitas. Y la actual situación ha creado tensiones sin precedentes, lo que hace prácticamente imposible para el gobierno mantener un control férreo sobre una gran porción de Irak. A pesar de los intentos terroristas de ambas partes para apropiarse de las grandes manifestaciones, el principal carácter de las manifestaciones es representativo de las Justas demandas del pueblo para poner fin a la discriminación sectaria y a la opresión. Fue algo honorable que las masivas manifestaciones hayan comenzado relacionadas con la principal exigencia de la liberación de las prisioneras de la secta sunita, por ser éste un tema que previamente era considera un tabú y que no se podía discutir en público en años anteriores.

En paralelo, las mujeres iraquíes expresaron su objeción respecto de las prácticas discriminatorias individualmente y en grupos. Ya se comienza a vislumbrar el final de la era del estatus de segunda de las mujeres. Ellas expresan su resistencia y disensión a las reglas discriminatorias de varias formas. Las mujeres jóvenes escapan de los matrimonios obligados, o las esposas se niegan a someterse a ulteriores “maltratos” legales por parte de los esposos, mientras que las féminas estudiantes y las empleadas públicas se visten con ropas elegantes, modernas y femeninas en contra de las regulaciones creadas por el misógino ministro islámico para la mujer. Todos estos ejemplos no son una expresión de los perversos deseos de las mujeres – como los patriarcas tribales quisieran presentarlas. Todo esto constituye métodos de expresión por las mujeres de su resistencia por no ser tratadas como iguales con respecto de los hombres, algo que solo se espera en tiempos de revolución tales como durante la Primavera Árabe. Justo cuando las mujeres participaron en las revoluciones para cambiar la sociedad en el mundo árabe, su propia revolución cultural y política comenzó a dar sus primeros pasos hacia el cambio de la sociedad en una que fuera justa e igualitaria. La OWFI continua organizando a la base femenina hasta que se convierta en un gigantesco movimiento que exprese las cifras reales de mujeres oprimidas y rechace cualquier ulterior legislación y práctica discriminatoria y degradante para la mujer. Por lo tanto, hacemos un llamado a las mujeres de Irak para que participen en la lucha organizada para cambiar la cultura prevaleciente mediante una revolución social y política que vaya hacia la igualdad, con el respaldo de laicos igualitarios, socialistas y amantes de la paz y por toda la sociedad en su conjunto.

Los próximos años serán testigos del crecimiento de un ejército de mujeres que rechacen la opresión misogénica de carácter tribal, religioso y político, lo que crea, por lo tanto, un modelo de lucha femenina revolucionario y solo entonces Irak dejará de ser considerado como una simple víctima de la devastación bajo la ocupación estadounidense y un modelo de corrupción bajo el recién construido gobierno de Irak.

¡Viva el 8 de Marzo que simboliza nuestra lucha por la libertad y por la igualdad!

Yanar Mohammed.

Presidente OWFI.

Ver en línea : http://www.awid.org/Library/OWFI-st...

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